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La paz está cerca

22 de enero de 2016 - 11:00 p. m.

Con las decisiones tomadas en La Habana esta semana por los negociadores del Gobierno y las Farc sobre desmovilización y desarme con el acompañamiento de la comunidad internacional, es inevitable creer, como nunca antes, que el proceso de paz ya no tiene reversa.

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Eso sin lugar a dudas es una buena noticia para los colombianos, que durante más de 50 años hemos padecido las atrocidades de la guerra. El proceso ha sido meticulosamente llevado por los negociadores del Gobierno encabezados por Humberto de la Calle. En la medida en que hemos ido conociendo los acuerdos sobre justicia y las correspondientes condenas a quienes no confiesen sus crímenes, la reparación de víctimas y los demás temas, va uno entendiendo poco a poco lo difícil que ha sido.

Ya en varias oportunidades he contado en este mismo espacio que voté por el presidente Santos porque le aposté a la paz. Y por eso no puedo menos que pensar que estamos cerca, muy cerca de que se firme la paz con las Farc.

Estoy convencido, como lo están millones de compatriotas, de que Colombia sin las Farc tiene un futuro maravilloso. Pese a las dificultades económicas que habrá este año, las cuales no serán por mucho tiempo, el país en paz tiene todo, absolutamente todo, para salir adelante y superar sus dificultades, que no son pocas, pero tampoco insalvables.

La verdad, a veces pienso que, a pesar de ser dizque el país más feliz del mundo, el hecho de haber vivido en guerra por tantos años nos ha convertido en pesimistas. Lo he sido en muchas oportunidades, pero he tratado últimamente de convencerme de que el pesimismo no nos lleva para ninguna parte. Cuando puedo visitar otras ciudades del país, percibo que los ciudadanos, con todo y sus dificultades, creen en Colombia. Unos se quejan, otros no lo hacen, pero veo que la gran mayoría hacen bien sus trabajos y disfrutan lo que tienen. ¡Y mucho!

Recuerden ustedes que en Colombia, aun en sus peores momentos de crisis, como cuando Pablo Escobar le declaró la guerra al país o la guerrilla y los paramilitares cometían sus masacres, la nación nunca se dejó amilanar. Ahora que estamos cerca de alcanzar la paz, solo imagínense por un minuto el gran país que tendremos.

El presidente Santos se la ha jugado toda por la paz, y la verdad hay que abonarle su persistencia. En miles de oportunidades lo critican, lo insultan, le dicen toda clase de cosas y él sigue hacia adelante porque está convencido, como es apenas lógico, de que Colombia en paz tiene todo el potencial para ser de verdad un maravilloso país. De hecho ya lo es. Pero sin lugar a dudas puede ser mucho mejor. Quedan unos pocos meses para ver la paz, para vivirla, para sentirla.

Solamente nos queda a los amigos de la paz votar por el SÍ en el plebiscito. Lo que siga de ahí en adelante es esperar a que la justicia extraordinaria opere en contra de los guerrilleros que no confiesen sus delitos y, claro está, tragarnos unos sapos que en todo caso son mucho menos feos que la asquerosa guerra.

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