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Nuevo gabinete

07 de marzo de 2008 - 09:24 p. m.

Peligrosa la situación de Colombia ante el frente unido que han creado los presidentes de Ecuador, Nicaragua y Venezuela de la mano de las Farc. Aun cuando quisiéramos criticar al Gobierno por la incursión armada en territorio ecuatoriano para acabar con Raúl Reyes, no podemos menos que solidarizarnos con el país y con quien lo representa, en este caso el presidente Uribe.

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Sin embargo, le corresponde al primer mandatario entender que violó las normas del derecho internacional y que tiene encima a Chávez, Ortega y a Correa, tres presidentes cuya intemperancia puede dejarle al país consecuencias nefastas. Es por eso que Uribe necesita un gabinete de gobierno que tenga la suficiente experiencia como para que no se le arme una verdadera hecatombe. En la Cancillería debería estar Noemí Sanín Posada, pues el ministro Araújo no es la persona indicada para manejar la diplomacia. La doctora Sanín tiene el manejo de la Cancillería, la experiencia internacional y la inteligencia para moverse en medio de la crisis.

También es hora de que los ex presidentes Betancur, Gaviria, Samper y Pastrana arranquen a viajar por el mundo, en calidad de embajadores plenipotenciarios, para que se reúnan con los presidentes de otras naciones y con los organismos multilaterales. Ellos, de manera ordenada y haciendo uso de la investidura de estadistas, deberían mostrar los documentos que prueban los vínculos entre los gobiernos vecinos y las Farc.

Uribe también debería crear un comité de defensa nacional conformado por los ex ministros de Defensa y los ex comandantes generales de las FFMM, comité que debería asesorar al Ministro de Defensa y cuyos conceptos no deben ser obligatorios, pero sí complemento de las políticas actuales del ministerio.

Otra medida, y ésta de carácter urgente, es remover de las embajadas a los amigos del Presidente y designar funcionarios con experiencia y con peso. Da grima ver por el mundo a una Colombia representada por funcionarios de quinta o respetables comerciantes de provincia que harían una excelente labor en una feria ganadera pero no en una embajada. Necesitamos el concurso de personas como Fernando Carrillo, Guillermo Fernández de Soto, María Emma Mejía, Alberto Casas, Rodrigo Pardo, Miguel Silva, por sólo mencionar algunos.

Finalmente, y antes de que sea demasiado tarde, Uribe tiene que dejar de casar peleas con los otros poderes del Estado. El Presidente no puede estar agarrado con todo el mundo, adentro y afuera, ni tampoco puede gobernar rodeado de consejeros cuyos discursos son incendiarios y por lo demás totalmente insulsos.

Si bien es cierto que el Presidente no ha creado en su propia casa un clima de paz y solidaridad como para que quienes puedan hacerlo ayuden al país en estos momentos de crisis, no queda más que apoyarlo y ponerse al servicio de la patria dejando de lado las diferencias políticas y los odios.

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