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País de machos…

21 de abril de 2019 - 02:30 a. m.

El ataque violento de un “varón”, en el Centro Andino, en contra de una pareja de jóvenes gais, pone una vez más de manifiesto la homofobia de algunos ciudadanos intolerantes. No me sorprende, sin embargo, porque yo, que pertenezco a la comunidad LGTBI, sin ser un activista, recibo a diario amenazas en las redes que, en su gran mayoría, empiezan con “viejo cacorro”, “viejo marica”, seguido de la amenaza o el insulto. Hasta la pena de muerte me han decretado los “machos” porque no les gusta lo que digo en Blu Radio, en Voz Pópuli TV o en esta columna.

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El centro comercial soltó los videos en donde se ve que los muchachos no estaban haciendo nada, distinto de abrazarse. Pero así estuvieran besándose, el ataque homofóbico no tiene ninguna justificación. Por fortuna, la ley penal sanciona hasta con 36 meses de cárcel esas conductas discriminatorias. Y en este caso específico esperamos que la justicia actúe con todo el rigor de la ley, a ver si los “varones” aprenden.

Esos “machos” que el año pasado maltrataron a las mujeres de manera sistemática. Más de 120.000 casos en 2018, según Medicina Legal. “Varones” que abusaron y violaron a niños y niñas, cuya estadística ascendió a más de 10.000 el año pasado. ¡Tan fuertes!

Mi experiencia personal me ha llevado a concluir, con hechos concretos, que entre más homofóbicos, más maricas. Así como suena. No podemos seguir tolerando la homofobia, como tampoco ningún caso de discriminación por razón de color, sexo, religión o creencia.

Por supuesto que, en un país con esas cifras de barbarie, lo raro es que los ataques en contra de los miembros de la comunidad LGBTI no sean más. Con todo, en Colombia sigue siendo un alto riesgo salir del clóset, como se dice popularmente.

A la Fiscalía le pido que lleve este caso del Centro Andino hasta las últimas consecuencias, a ver si todos esos “varones” homofóbicos aprenden de una buena vez la lección por su intolerancia.

Este ciudadano dice tener hijos. Pues pobre de ellos en donde alguno salga marica o lesbiana, pues este bárbaro podría hacer quién sabe qué locura. Pero como la vida no se queda con nada pendiente, muy seguramente el “varón” podría tener un hijo o hija en la comunidad LGTBI. Entre otras cosas, porque como se dice popularmente, y me perdonan los lectores por la procacidad, “la lengua es el azote del culo”.

Por último, debemos felicitar al Centro Andino por su transparencia frente al caso, pues no ocultó los videos. Por eso resulta censurable que la Policía haya impuesto un comparendo a los muchachos atendiendo las razones del agresor. Eso no puede acabar en unas excusas. ¡No señor!

La Policía debe resarcir el daño hecho a estos muchachos y sobre todo enseñarles a sus miembros que el Código de Policía no está hecho para perseguir a las minorías del país ni a los vendedores de empanadas.

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Bien por los que organizaron la besatón el miércoles, a ver si los “varones” se siguen rasgando las vestiduras. Me imagino que quedaron enfermos.

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