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Procurador culipronto

16 de mayo de 2015 - 05:23 p. m.

Esta semana, el Procurador General, doctor Alejandro Ordóñez, ha tildado de culipronto al presidente Santos por la decisión de interrumpir el uso del glifosato en el país, siguiendo unas recomendaciones que le ha dado el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, las cuales ciertamente no se sacó de la manga.

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Pero digamos que este es un episodio más que demuestra claramente que el procurador tiene su propia agenda en todos los temas que le interesan. Siendo un gran jurista, acomoda hábilmente sus creencias religiosas y posiciones ideológicas a lo que él cree. Esta vez le tocó el ataque al ministro Gaviria porque ha asumido posiciones valientes frente a temas como la eutanasia y el uso del glifosato. En ambos casos, lo que ha hecho el ministro es acoger y cumplir sentencias de la Corte Constitucional.  Sin embargo eso no le importa al procurador Ordóñez, quien, de manera intimidante, ordenó una visita sorpresa al Ministerio de Salud y pidió la nulidad del acto administrativo mediante el cual el Gobierno reglamentó los casos en los que se puede practicar la eutanasia. En ninguno de estos dos temas el ministro ha improvisado ni ha cedido a las presiones de nadie. Es un hombre honesto, serio, preparado e intelectualmente recto. Pero además es liberal de pensamiento, de ideología. Y eso, por supuesto, no le gusta al doctor Ordóñez, quien representa hoy por hoy la más enconada godarria. Olvida frecuentemente el procurador que Colombia es un Estado laico y por eso le mortifican los asuntos como la eutanasia, la adopción por parte de parejas del mismo sexo, al igual que sus matrimonios y la posibilidad de que se constituyan como familia. En el pasado ha disparado en contra de la píldora del día después y se ha opuesto radicalmente al aborto en los tres casos que ha desarrollado la jurisprudencia de la Corte Constitucional. Sin embargo, a él todo eso lo tiene sin cuidado, pues ataca como perro bravo cada vez que el Estado laico y un gobierno liberal —como el de Santos— toman decisiones que van en contra de sus más profundas creencias religiosas. Olvida con frecuencia el doctor Ordóñez que le corresponde velar por los derechos de todos los colombianos y no solo por los de quienes son católicos. Por eso opina como loco, disfraza sus creencias en memoriales y amedrenta a los funcionarios, quienes, como el ministro de Salud, profieren actos administrativos que a él le molestan. Se mete en absolutamente todo, reparte regalos como si estuviera en campaña presidencial y torpedea la paz. Al  final, es el propio señor procurador quien, con sus posiciones ideológicas y religiosas, padece de los ataques de culiprontismo que tanto le critica al presidente Santos. Por lo pronto, el ministro Gaviria debe seguir adelante, no puede dejarse intimidar y debe entender que cuenta con el apoyo de millones de colombianos que, ciertamente, no nos sentimos representados por el procurador y el escuadrón de inquisidores que trabajan para él. @FZuletalleras

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