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Qué fatiga de país

22 de febrero de 2014 - 11:00 p. m.

EL PAÍS VA DE UN LADO PARA OTRO como barco a la deriva pasando por una tormenta de proporciones inimaginables. Y dizque después de la tormenta viene la calma, pero acá después de la tormenta llega otra.

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Lo grave de todo esto es que el Gobierno da patadas de ahogado, se enreda, sale con mensajes equívocos y desconoce totalmente el manejo de las crisis. No voy a referirme a las decisiones tomadas esta semana en lo que tiene que ver con las revelaciones de la revista Semana sobre corrupción en el Ejército. Salen varios generales de la República con su reputación destrozada, pero tampoco han sido vencidos en juicio como corresponde en un Estado de derecho. Otro salió por tema de antigüedad.

El general Barrera, comandante de las Fuerzas Militares, sale, según él, por razones políticas, y por bocón digo yo. Lo cierto es que ha debido salir por tratar de crear un cartel en contra de los fiscales que están investigando los falsos positivos. Y tal vez eso es lo más grave. Porque viniendo de un alto oficial eso es inadmisible, ya que pone de manifiesto que lo que se pretende es obstaculizar la justicia en el escándalo más grande de la historia de nuestras Fuerzas Militares.

Pero volviendo al inicio, lo que quiero decir es que todo se está manejando a las patadas. El Gobierno se entera de las cosas a través de los medios de comunicación y reacciona en caliente sin conocer realmente lo que está pasando. Y eso cuesta y cuesta mucho pues afecta directamente la credibilidad y la imagen del presidente. Entre otras cosas, porque Santos olvidó que los ministros son como los fusibles: para quemarlos. Pero desde que Uribe tercamente decidió que no cambiaba ministros y, Santos, equivocadamente lo copia en eso, todos los errores y problemas le llegan directamente al primer mandatario, a pesar de que los ministros son los que deberían responder políticamente.

Colombia ha entrado en un cauce raro y, diría yo, hasta peligroso. Es un país en donde todo el mundo se odia con todo el mundo, las agresiones entre los políticos son insoportables, las redes sociales se llenaron de insultos y de vaciadas. La intolerancia aumenta y con ella, por supuesto, la violencia en todas sus formas.

Entiendo que el tema con las Farc es muy importante y ojalá salga adelante. Pero lo cierto es que el proceso debería ser entre todos los colombianos, pues las agresiones y la violencia verbal y física que miles de colombianos reciben a diario son ya tan o más graves que las de la guerrilla.

Y grave resulta que desde adentro del Ejército se pueda estar subvirtiendo el orden jurídico, pues, de demostrarse que altos oficiales le metieron las manos al presupuesto, pues eso hace el mismo o más daño que una atentado de la subversión. Suena duro, pero así es: que un general robe, equivale a que un guerrillero asesine. Solo que el subversivo está por fuera de la ley, en tanto los generales juraron defenderla. Qué fatiga de país y qué horror todo.

@FZuletalleras

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