Aun corriendo el riesgo de volverme repetitivo hasta el grado de la bobada máxima, y asumo las consecuencias por esto, quiero referirme nuevamente a la locura del país, de sus gobernantes, sus medios de comunicación y de sus ciudadanos, entre los que me incluyo por supuesto.
Una breve revisión de los periódicos y de las páginas web muestra que todos estamos dementes y que acá pasan muchas cosas y muy graves todas y son pocos los que se conmueven o, nos conmovemos.
En una semana más de seis ataques con ácido, El Espectador el martes traía por ejemplo las siguientes noticias y no propiamente hablando este diario es amarillista: niños en Buenaventura aprenden a degollar y matar perros y gatos porque quieren imitar lo que ven, 1.320 adolescentes han tratado de suicidarse, tres lo lograron en esta semana, 920 personas han sido atacadas con ácido en la última década, encuentran cuerpo de mujer en una maleta, 33 mil hectáreas de bosques han ardido esta semana.
No sigo para no deprimirlos, pero creo que no hay manera de no afectarse. Les cuento que el martes consideré seriamente abandonar el periodismo y dedicarme a otra actividad que me mantuviera alejado de la realidad con la que debemos trajinar todos los días por espacio de varias horas. Después de meditar entendí que tal vez mi labor es la de tratar de volverle a los oyentes de Blu las noticias menos duras. No sé si lo logro del todo, pero entiendo que conjuntamente con mis compañeros de la emisora, todos hemos tratado de darles contexto a todas las noticias diarias que produce este manicomio y que a muchos nos afectan y a otros simplemente los aleja de los medios y de la realidad. Y no los juzgo.
Entre tanto el presidente de la República trata por todos los medios de estar presente en todos los temas, y aun cuando no lo ha logrado con éxito, creo que se ha equivocado al tratar de estar en todos los asuntos, pues eso es físicamente imposible. Y tal vez por eso su presidencia pueda estar seriamente en riesgo. Pero tal vez su peor error esta semana fue haber reconocido que tiene ubicado a Timochenko pero que no lo da de baja. Trato de entender las razones por las cuales dijo esto, pues resultaría un contrasentido dar de baja a quien le está manejando a los guerrilleros sentados en La Habana, pero se la han cobrado y duro.
Por eso algunas de sus decisiones lo muestran como un candidato desesperado tratando de obtener los votos que se le han ido con el desgaste natural que deja la Presidencia. Líos de ser presidente-candidato.
Me temo que en lo que queda de las elecciones pueden pasar muchas cosas, entre ellas que Santos no pase en primera vuelta y se cree un TOCOSAN (Todos contra Santos), a quien le van a cobrar todo lo que pasa a diario, como si no hubieran pasado desde la fundación del país.
Solo acierto a decir que creo que a esta altura todavía no sabemos, ni gobernantes ni gobernados, qué clase de país queremos para nuestros hijos y las futuras generaciones.