El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Qué robadera tan arrecha

04 de noviembre de 2018 - 01:00 a. m.

Nuevamente, como suele ocurrir con todos los gobiernos, se ha presentado una nueva reforma tributaria, disfrazada con el pomposo nombre de Ley de Financiamiento. Se ampliará el IVA a casi todos los productos de la canasta familiar, se aprieta más a los asalariados y suben las tarifas de la retención hasta un 37 %.

PUBLICIDAD

No soy experto en impuestos, pero como ciudadano me da mucha berraquera pensar que pago al año una fortuna a la DIAN, como miles de colombianos, y muchos de esos millones se los roban. Por supuesto que entiendo que los impuestos son la forma que los Estados tienen para repartir entre todos, favoreciendo, en teoría, a los que tienen menos. Esa es la hipótesis, pero hay un pero: la robadera sistemática en el país, como me lo dijera en estos días un amigo ocañero al contarme que, como millones de colombianos, estaba mamado con la corrupción.

Diferentes estudios, entre ellos uno de la Universidad Externado de Colombia y de la Contraloría, sostienen que al año se tumban entre $9 y $12 billones. Es claro que si hubiera de verdad instrumentos para perseguir y castigar a los corruptos, no tendríamos que pagar tantos impuestos.

El Gobierno ha dicho que quienes ganan más deben pagar más. Eso suena lógico si recibieran del Estado lo que recibe, por ejemplo, un ciudadano canadiense. Pero acá a muchos les toca asumir directamente lo que el Estado no es capaz de hacer de manera óptima. Por ejemplo, pagan seguridad privada en sus edificios, pagan salud privada (a pesar de que contribuyen con el fondo de solidaridad y el POS) y mandan a sus hijos a colegios y universidades privadas.

Chimbo el cuento de que amplían los productos que tendrán IVA con el carretazo de que bajarán el IVA al 17 %. Hay estudios que demuestran que esos productos no bajan de precio así las normas lo digan. Pero bueno, como lo dije, no soy experto en el tema.

Lo que realmente emberraca es que se roben tanta plata y no haya un compromiso serio de los responsables para acabar con los corruptos. Por el contrario, estamos presenciando ahora cómo en el Congreso están dándoles muerte de quinta a los proyectos anticorrupción que presentó el Gobierno. Por eso es que da mucha rabia pagar tantos impuestos, porque no me cabe la menor duda de que un gran porcentaje de lo que cada uno de nosotros pagamos se lo roban descaradamente.

Me decía en estos días un abogado tributario que con esta nueva reforma de la que hablamos habrá colombianos que entre impuestos directos e indirectos, más las tasas y contribuciones, acabarán entregándole al Estado ladrón hasta el 52 % de sus ingresos anuales. Como quien dice, pagaríamos más de lo que se paga, por ejemplo, en Canadá. Con una diferencia: que allá el Estado está hecho para servirles a los ciudadanos y acá, por el contrario, el gran enemigo del gobernado es el Estado ladrón, corrupto e ineficiente. Ser colombiano tiene un precio muy alto. Como me decía mi amigo ocañero, qué hartera esa robadera tan arrecha.

Conoce más
Ver todas las noticias