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Sobre el nuevo fiscal

16 de julio de 2016 - 09:54 p. m.

Llevo muchos años preguntándome las razones por las cuales muchos colombianos, una gran mayoría me atrevo a pensar, destruyen a los recién nombrados funcionarios sin que ni siquiera se hayan posesionado.

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Eso del compás de espera no parece ser muy común entre nosotros. Lo digo específicamente porque esta semana, con la designación del doctor Néstor Humberto Martínez (NHM), aparecieron sus críticos de oficio apenas unos minutos después de que se supiera de su escogencia como fiscal general de la Nación por parte de la Corte Suprema de Justicia.

Una de las críticas que más oí es la de que como abogado ha tenido muchos clientes, muchos de ellos poderosos e influyentes. Me pregunto entonces, ¿siendo abogado prestigioso por más de 37 años entonces qué querían?

Precisamente por ser buen jurista es que tiene clientes importantes. Esta crítica es descabellada, pues si NHM hubiera sido un buen ingeniero o médico, pues no habría llegado a la Fiscalía, ni a varios ministerios, ni hubiera sido superintendente financiero. De manera pues que como él ha sido buen jurisconsulto entonces no sirve para fiscal. ¡Tienen huevo!

El fiscal Martínez Neira ha dicho que propondrá (en caso de tener que declararse impedido) que la Corte Suprema designe un fiscal ad hoc para que resuelva sobre eventuales investigaciones de quienes han sido sus clientes. Para eso se requiere un cambio en la ley que no es difícil de hacer aprobar en el Congreso. Eso es lo correcto y seguro lo hará.

Aclaro que no soy amigo de NHM, lo he visto un par de veces en la vida en razón de mi oficio, no tengo procesos en la Fiscalía, ni estoy enmermelado pues no tengo ni tendré contratos con el Estado colombiano. Eso precisamente es lo que me permite escribir esta columna.

Ahora bien, la crítica de que NHM no es penalista es nimia. No lo fueron, por ejemplo, Viviane Morales, Gustavo de Greiff o Alfonso Valdivieso. Todos ellos, como Martínez, llegaron a la Fiscalía con un pasado imborrable e intachable y ejercieron el cargo con decoro y seriedad.

El nuevo fiscal tiene un buen prestigio. Quienes lo conocen dicen que es estudioso, juicioso y, por solo oírlo, se sabe que es inteligente. Entonces tiene más que las calidades para ejercer el cargo con seriedad y honestidad.

No entiendo las razones para que sus detractores de oficio se la hayan dedicado con saña, como si se tratara de un enemigo. Bueno, claro está, eso no me sorprende para nada en un país en donde el deporte nacional es odiar y hablar mal de los demás.

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Recibe NHM la Fiscalía con unos avances en materia de políticas criminales que implementaron Montealegre y Perdomo. Con una reorganización administrativa en marcha y con estadísticas que, a pesar de las críticas, muestran resultados nunca antes alcanzados.

Encuentra pues una entidad lista para afrontar la criminalidad y todo lo relacionado con los delitos de las Farc. Estoy seguro que el nuevo fiscal lo hará bien. Hay que dejarlo y apoyarlo por el bien del país.

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