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Una oportunidad perdida

15 de octubre de 2016 - 09:00 p. m.

Han pasado 15 días desde que los colombianos votamos en el plebiscito, es decir, los pocos que lo hicimos, porque al 63% de los inscritos no les importó el tema, o al menos eso parece.

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Es una lástima que esta oportunidad de oro haya acabado enredada por 53.000 votos del No por encima del Sí. Ciertamente, a los acuerdos de La Habana se les pueden hacer algunos cambios, como los que sensatamente han propuesto el expresidente Pastrana y la doctora Marta Lucía Ramírez, en lo que tiene que ver, por ejemplo, con las penas para los guerrilleros.

Lo que sí resulta absolutamente inaceptable es que el expresidente Uribe pretenda modificar todo lo acordado entre el Gobierno y las Farc durante seis años. Entre otras cosas porque el margen tan pequeño con el que ganó el No escasamente daría para hacer unos pocos retoques. Por lo que hemos visto que ha pasado durante estas dos semanas en la mesa de negociación entre los delegados del Gobierno y los delegados de Uribe (tres precandidatos, entre otras cosas), no es difícil deducir que el uribismo está allí sentado más con fines políticos de cara a las elecciones del 2018 que de verdad buscando que se modifique lo acordado. Hasta ahora los delegados de Uribe sólo han presentado un documento con lineamientos generales. Esto muestra una de dos cosas: o no estaban preparados para ganar o quieren aprovechar este momento para acabar con el tema más importante del gobierno del presidente Santos. No le presumo la buena fe al expresidente Uribe, y no habría por qué hacerlo, porque es claro que su intención es volver a la Presidencia en cuerpo ajeno, ya que con Santos no lo pudo hacer.

El Gobierno, por su parte, ha mostrado tolerancia y paciencia, pues inclusive decretó el cese bilateral hasta el 31 de diciembre. Es decir que podríamos pensar que en tres meses las cosas se podrían enderezar. Sin embargo, esta semana vimos a miles de colombianos marchando por la paz, pidiendo un acuerdo ya. Y jamás se deben menospreciar estas expresiones populares. Eso lo deben entender los señores del No y, por supuesto, el Gobierno Nacional.

A otro que veo enredado es al exprocurador Ordóñez, que claramente está en campaña presidencial. Sigue insistiendo en que se quiten de los acuerdos los conceptos de “ideología de género”. No ha entendido el doctor Ordóñez que en los acuerdos lo que hay es una mención a las mujeres y a los miembros de la comunidad LGTB que fueron víctimas de la guerrilla, precisamente por ser minorías. No se trata, señor exprocurador, de acabar con las familias y, qué pena decírselo así, volver maricas a todos los niños y niñas de Colombia. Tal vez el exprocurador no ha querido entender que Colombia es un Estado laico y que TODAS las víctimas de la guerra deben ser reparadas sin importar sus creencias religiosas, sexo, edad, estado civil o preferencias sexuales.

Ojalá por cuenta de todo esto que está pasando no se enrede la paz con las Farc. Sería realmente dramático.

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