"Cómo serán de brutos los generales que los escogen entre los coroneles", dice la máxima popular, que se queda corta frente al escándalo de la supuesta guerrillera infiltrada en el curso de inteligencia militar, inteligencia que por lo demás es tan, pero tan ineficiente, que las Farc, los narcotraficantes y cualquier otro grupo de maleantes la infiltra sin mayor esfuerzo.
Este episodio trajo a mi memoria el argumento utilizado por el ex presidente Gaviria para volver a nombrar ministros de Defensa civiles, pues según él, no tenía ningún sentido que los militares, que no son políticamente beligerantes, tuvieran que responder políticamente por los errores cometidos por las FFMM. Y vean ustedes qué curioso, ahora cuando el Ministro de Defensa es un civil, entonces responden los militares en servicio activo mientras el señorito Santos se atornilla cada vez más a su silla.
Durante el mandato de Uribe los colombianos hemos visto destituir generales, coroneles y toda clase de oficiales de las FFMM y de la Policía por muchísimo menos. No sostengo que por hechos menos graves como las chuzadas telefónicas, pero eso es un juego de niños comparado con las consecuencias que para la seguridad nacional tiene la infiltración de la guerrilla y los narcotraficantes en las FFMM.
Hoy, gracias a los medios, sabemos la supuesta infiltración de la guerrillera porque nuestro Wálter Mercado nunca cuenta toda la verdad; en cambio, gracias a su capacidad camaleónica para ocultarse cada vez que tiene que responder por su ministerio, sale raudo y veloz a contar hechos poco relevantes como el nombre de los dos generales que recomendaron a la "discreta, elegante y estilizada" guerrillera, quien logró cautivar a los asistentes del grupo gracias a sus curvas que, como es obvio, pusieron a los oficiales a pelearse sus favores y arrumacos.
De sus faltas graves, Santos, como Uribe, saca explicaciones chimbas por las cuales todos debemos quedar agradecidos. Así, Uribe, en lugar de asumir el problema de las infiltraciones, salió a decir que la historia le dio la razón al deducir que la bomba de 2006 en la Escuela Militar no había sido un falso positivo sino un atentado supuestamente orquestado por la guerrillera.
Y es que con estas FFMM que tenemos, el país no podrá derrotar a la guerrilla, no porque carezca de las armas y el coraje de sus soldados, sino por la ineficiencia de los altos mandos.
Y esto se torna peor en tanto quienes dirigen, orientan y ordenan a las tropas sus quehaceres, no responden: Uribe como comandante en jefe y Santos como Ministro de la Defensa. Y no lo hacen por una sencilla razón: A Uribe y al señorito Santos no les importa responder ni tampoco les importa lo que pensamos los colombianos, quienes debemos estar agradecidos y orgullosos por tener un presidente con una inteligencia superior.
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