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Y sigue la robadera

07 de mayo de 2016 - 09:37 p. m.

La diligente ministra de Educación, Gina Parody, presentó esta semana un proyecto de ley con la finalidad de crear la agencia nacional para la alimentación escolar (ANAE).

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La teoría es que esta agencia maneje todo lo que tiene que ver con la alimentación de los niños del país. Desde la adquisición hasta la distribución. Explica la ministra que lo que se pretende es quitarles a las mafias, actualmente existentes, los contratos otorgados a dedo para entregárselos a los grandes productores de alimentos del país.

La teoría suena bien y convincente. Y ojalá funcionara. Me temo que frente a este proyecto de ley van a pasar varias cosas que impedirán su aprobación. La primera ya apareció y es la molestia de los senadores liberales, quienes le piden a la ministra que retire el proyecto porque, según ellos, es un vulgar plagio de uno que ya se está tramitando. La ministra ha dicho que eso no es cierto. Y si bien tienen algunas similitudes, al final del día no importaría que se parezcan si esa ley solucionara el problema de fondo y es el de la robadera de la plata de los alimentos de nuestros niños.

La otra dificultad que afrontaría la aprobación de este proyecto es que tiene que pasar por congresistas. Y eso es una complicación. He ahí el detalle, como diría Cantinflas. El detalle es que los dueños de las empresas que se encargan de llevarles a los niños su “comida” son los mismos políticos de las regiones. Es decir los parlamentarios a través de sus testaferros.

Sabiendo el modus operandi mafioso del Congreso podría pronosticar que este proyecto de ley creando la ANAE no saldrá aprobado y las cosas van a continuar igual. Se seguirán robando la plata de los niños sin que la ministra, muy a su pesar, pueda evitarlo. Triste pero cierto.

Vale la pena mencionar que esa fórmula de crear nuevas entidades del Estado cada vez que hay un escándalo de corrupción no es la correcta. Es la más fácil, aparentemente, pero no es la solución, como tampoco lo es crear un comité cada vez que estalla una crisis que afecta a alguna entidad del Estado. (Recuerden el caso de la Policía en donde se creó una comisión de muy alto nivel que no llegará a nada trascendental).

Admiro a la ministra de Educación, me parece una mujer valiente, honesta y trabajadora. Pero veo que la solución a este tema de la robadera de la plata de la comida de los niños le va a quedar grande. Pero no solo a ella; le quedó grande al Estado colombiano pues ni el Gobierno ni la Fiscalía, Contraloría y Procuraduría han podido hacer nada importante. Unas denuncias y pocas capturas. Entre tanto los dueños de las mafias andan felices con sus fechorías mientras los niños siguen siendo las víctimas de todo este andamiaje de mafiosos.

El Estado tendría que ser mucho más eficiente para desmontar estos carteles de la administración, pero hasta ahora lo único que vemos son pañitos de agua tibia. Y mientras tanto que los niños, sin dolientes, sigan siendo las víctimas de los criminales.

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