El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Ahora que la denuncia es la ley

14 de septiembre de 2018 - 11:13 p. m.

Voy de salida y por fortuna, porque no quiero estar presente cuando este imperio de la debilidad y, por lo tanto, de la hipocresía y la cobardía, haya acabado con tantos y tantos inocentes, como aquellos dos mexicanos a los que la turba linchó y quemó porque una profesora los denunció por abusadores de menores, cuando los tipos solo estaban tomándose un par de cervezas frente a un colegio, no tenían antecedentes judiciales y ni siquiera sabían que era un colegio, como lo reportó la policía luego del linchamiento. No quiero ser cómplice de ese totalitario poder de masas que se esconde detrás de una pantalla de computador para difamar, insultar, humillar, sentenciar, juzgar y condenar, y menos, de esos tribunales privados de ética y reputación que están empezando a crearse en todos lados y que deciden, cual dioses, quién es bueno y quién es malo, quién vive y quién muere, y deciden apegados a lo que lesiona la buena imagen de una institución y según la cantidad de seguidores del denunciante en las redes sociales (que por obvias razones, siempre van a estar de acuerdo con él), no a la verdad, y menos, a la justicia.

PUBLICIDAD

Voy de salida, y mientras voy saliendo hago el inventario de las veces que me denunciaron por hablar duro, por mirar mal, por botar un libro al piso o por tomar de las muñecas a alguien para que dejara de ser cumplidor y solo cumplidor, y no me queda otra opción que pensar que a este ritmo las denuncias van a quedar valiendo un centavo, y en un tiempo, cuando realmente haya que denunciar algo grave, una golpiza, una violación, un robo o la corrupción nuestra de todos los días, con pruebas y demás, los juzgados y las oficinas de reputación tendrán tantas denuncias por estudiar, que cerrarán la puerta y colgarán un letrero que diga: “Ocupado hasta nuevo aviso”. Voy de salida, y en mi salida nombro a aquellos que motivaron, promovieron y avalaron las denuncias y acabaron por prostituirlas, y escribo sus apellidos en la página de los cómplices de este estado de la debilidad, la venganza y el odio, en el que no importa que caigan cien inocentes si con ellos cae un culpable, y en el que por eso, denunciar se volvió la más letal de las armas, pues el denunciado es culpable solo por ser denunciado y los denunciantes con sus miles de seguidores reemplazaron a los estrados judiciales.

Voy de salida, recordando los viejos tiempos, cuando nos instaban a resolver los conflictos cara a cara, y si había que irse a los puños, pues a los puños, y después de los puños, a la pelota. Voy de salida y en mi salida le hago venias a quien me hizo cruzar la ciudad para corregir una página un viernes a las tres de la mañana, y me explicó, serio y vehemente, que uno no abandona sus textos hasta que la página se va a producción, aplaudo a quien no me ascendió a un cargo administrativo porque lo mío, dijo, era escribir y seguir escribiendo y no aspirar a cargos de sueldos estrafalarios, y le agradezco al poeta que me tachó doscientas y pico de páginas de una novela y me aconsejó que la volviera a escribir, solo, sin ayudas, a mi manera, porque solo así iba a descubrir lo que solo yo podía descubrir, mi sugerir, mi ritmo, mi rigor, no los suyos ni los de las clases de literatura.

Voy de salida, y en mi salir dejo este texto, que es lo que quedará de mí después de que me denuncien y me linchen por no alinearme con la masa vociferante y justiciera, y por ser políticamente incorrecto.

 

También le puede interesar: “Moción de censura a Alberto Carrasquilla: ¿Lo puede tumbar el Congreso?

Por Fernando Araújo Vélez

De su paso por los diarios “La Prensa” y “El Tiempo”, El Espectador, del cual fue editor de Cultura y de El Magazín, y las revistas “Cromos” y “Calle 22”, aprendió a observar y a comprender lo que significan las letras para una sociedad y a inventar una forma distinta de difundirlas. fernando.araujo.velez@gmail.com
Conoce más
Ver todas las noticias