Será un jueves gris, uno de esos jueves con olor a lluvia, con sabor a cemento, un jueves de paso lento, inacabable, un jueves de pesadilla en el que las noticias no dicen nada, taladran, y las conversaciones son ruidos que van y vienen, y nadie se mueve porque las calles están atestadas de carros y buses y humo y pitos y gritos.
Será un jueves gris, un jueves como casi todos en esta ciudad, en la que uno sueña con que aparezca un grupo subversivo y levante muros inexpugnables por todas las entradas y salidas para que quien esté por fuera se quede allá, y el resto se desintegre.
A las ocho te hablarán en la radio de las cenizas mortuorias de una monja que se quedaron olvidadas en un taxi. A las diez, de un macabro grupo de descuartizadores en un barrio del sur. A las doce, de una niña de 13 años a la que su propio padre le compró su virginidad. A las dos, de un muchacho que mató a su novia y se suicidó. A las cuatro, de un adolescente que se lanzó desde el décimo piso de un edificio porque un profesor lo había suspendido en trigonometría. A las seis, un político entrevistado por un periodista de renombre, tal vez pagado, prometerá casas gratis, orden, estabilidad, trabajo y etcétera y etcétera si lo eligen el domingo: verdades para la tribuna.
Callará, por supuesto, sus verdaderas razones para querer estar en el Congreso: dinero, poder, viajes, ambición. A las ocho te transmitirán un partido de fútbol, inventado y magnificado por el locutor, que recibió plata de un jugador, o de dos o tres, y también de sus respectivos empresarios, para hablar bien de ellos. Relatará genialidades donde sólo había mediocridad. Lo elegirán la figura del partido, y así irá construyendo su futuro y una multimillonaria transacción a un equipo en el exterior. A las diez, por fin, un conductor con aires de humorista se burlará de todo y de todos porque eso da rating, y en los medios, el rating es dios.
A las once apagarás la luz. La monja será la niña, y la niña, el adolescente. El futbolista será locutor, y el locutor, político. Tú serás todos al mismo tiempo, pues de una u otra forma, alguna vez habrás querido serlo. Asesino, asesinado, suicida, jugador, político, periodista, oyente, conductor, víctima y victimario.