La iniciativa china del CyR (el Cinturón y la Ruta) es uno de los proyectos que más ha acaparado la atención de los especialistas y de la opinión pública mundial. La magnitud de esta construcción es de tal tamaño que ha generado todo tipo de respuestas. Desde las más esperanzadoras y optimistas hasta las más negativas y catastróficas. Desde el entusiasmo por un mundo mejor hasta el temor por un desastre inmenso.
Una de las mayores críticas gira alrededor de los costos desproporcionados que tendrá que cubrir China y de la baja probabilidad de que tales recursos lleguen oportunamente. Una mirada más amplia, como la que hizo el profesor Emi Mifune de la Universidad de Komazawa en el simposio “Eurasia 2025” que convocó el JFIR (Japan Forum on International Relations) en febrero, puede contribuir a calibrar mejor las expectativas.
Mifune insiste en la necesidad de observar lo que ocurre en toda la región alrededor de otros procesos de cooperación e integración. Destaca varios planes que están en marcha y que se articulan con el CyR, como los siguientes: 1) el proyecto de Kazajistán llamado “el Camino Brillante”; 2) la UEE (Unión Económica Euroasiática) promovida por Rusia; 3) la “Cooperación 1+16” entre Europa centro-oriental y China, y 4) la “Ruta del Ámbar” de Polonia.
El “Camino Brillante”, o Nurly Zhol, es un plan de estímulos económicos anunciado por el presidente Nursultan Nazarbayev en 2014. La finalidad es desarrollar siete áreas que incluyen: transporte y logística —vías, ferrocarriles, puertos—, industria, energía, obras públicas, vivienda, infraestructura social, y pequeñas y medianas empresas. Las cifras sobre lo que fue el impacto de las medidas en la economía doméstica solo para 2016 son muy dicientes: 105.000 nuevos empleos y 1 % de aumento del PIB.
La UEE, promovida por Rusia en 1994, que incluye a Armenia, Bielorrusia, Kirguistán y Kazajistán, configura un bloque geográfico que une por el norte a Asia con Europa. Y si se le suma la iniciativa china del 1+16 propuesta en 2012, diseñada como parte substancial del CyR, se puede visualizar mejor lo que significan estos avances. El mecanismo 1+16 lo componen China, Albania, Bosnia-Herzegovina, Croacia, Macedonia, Montenegro, Serbia, Eslovenia, Bulgaria, Rumania, la República Checa, Hungría, Polonia, Eslovaquia, Latvia, Lituania y Estonia. En el caso particular de Polonia, debe señalarse la Ruta del Ámbar que data de los tiempos del Imperio romano y que, en espíritu, se hermana con el concepto chino de las nuevas rutas de la seda.
Al observar ahora el arribo de los trenes chinos a Varsovia, a Londres, a Madrid, recordé una imagen que me ha perseguido siempre: la del ministro de Obras Públicas del gobierno de Lleras Camargo, Virgilio Barco, presentando al Congreso el proyecto de ley para la construcción de la carretera Panamericana. Pareciera que el avance del mundo nos paralizara.