Gazapo campeón
«El cine se encargó de darle garras y fuegos a las criaturas de otros soles». El Espectador.
Algún día del principio del siglo decidí hacer un concurso para definir el gazapo campeón; cada vez que un gazapo se repetía lo anotaba en una libreta. El ganador fue el que presento en este momento. Apuesto a que ya lo descubrieron. Varios de mis amigos saben que yo llamo así al gazapo de la cita. Después de varias presentaciones en público desistí de seguir hablando de él. Los jóvenes escritores lo aprenden más rápido que su corrección. Los gazaperos de todos los tiempos, los que me precedieron y los que me siguen, se han ocupado de él; nada vale: es incorregible. Veamos: ¿A quién dio garras y fuegos el cine? Respuesta: a las criaturas de otros soles. Esta respuesta constituye el complemento indirecto o dativo y es plural. Pero la oración propuesta tiene repetido ese dativo en forma de pronombre enclítico al verbo dar, y debe ser en plural, pues en plural es el dativo: «El cine se encargó de darles…». El profesor Ciro Alfonso Lobo-Serna (q. e. p. d.) insistía en que esa repetición del dativo es innecesaria y que puede eliminarse el pronombre cuando el dativo estaba presente. Si observan, evité el pronombre en la pregunta qué hice renglones arriba: «A quién dio…». Como ven, se resuelve, también, el gazapo campeón eliminando el pronombre: «El cine se encargó de dar garras y fuegos a las criaturas de otros soles».
De acrónimos
La formación de acrónimos debe guardar las mismas normas que la formación de palabras compuestas. Los acrónimos son palabras. Las palabras, cuando son nombres propios, sólo llevan mayúscula en la primera letra, nunca en las intermedias ni en las finales. Alguna vez sugerí como acrónimos para dos de las universidades de mi ciudad «Udem» y «Udeá». El primero ya la he visto en algún medio, el segundo lo veo en el periódico Alma Mater con mayúscula final y sin tilde. Apelo al buen criterio que deben tener las instituciones educativas para el buen uso de nuestra lengua.
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