El ranking
Mi amigo Jaime Alonso Pacheco está algo mortificado por la proliferación de la expresión «mejor rankiados» y me envió el enlace internético de un artículo de este diario. No encontré la expresión, posiblemente pudo haber sido borrada porque en el texto del enlace todavía está. En nuestro Diccionario de octubre de 2014 aparece la palabra «ranking» en bastardilla, lo cual significa que aunque la Real Academia Española no la considera castiza se puede usar en bastardilla, por ser del gusto de los académicos; la misma definición dice el aprecio que ellos le tienen: ‘Clasificación de mayor a menor, útil para establecer criterios de valoración’. Veamos la segunda acepción de nuestra palabra «escala»: ‘Sucesión ordenada de valores distintos de una misma cualidad’. Me pregunto: ¿será tan útil el anglicismo que hay que meterle el empujoncito en la definición? No creo. Así las cosas, no se nos haga raro que en una de las futuras ediciones del Diccionario nos aparezca aprobada la palabra «rankin» o «ranquin» como venida del inglés «ranking».
Para responder la pregunta de mi amigo Jaime Alonso fui a mi buscador predilecto y le pedí que me mostrara las webs que tuvieran la expresión «mejor rankiados». En menos de medio segundo me regañó diciéndome que tal vez quise decir «mejor rankeados» y me mostró 15.000 resultados de ésta. Si no hubieran corregido la página de El Espectador me habrían economizado el regaño y habría salido esa sola. Pueden ver, entonces, que el verbo «rankear» va en camino de ser «necesario» y por encima del más castizo «ranquear» en una proporción cercana de dos a uno. Resignación, amigo Jaime Alonso.
Autogazapo
«… evité el pronombre en la pregunta qué hice renglones arriba…». Gazapera de El Espectador.
Mi amiga manuelita (así escribe ella su nombre) me reportó este autogazapo el lunes pasado muy temprano. A pesar de que leo la columna dos o tres veces antes de enviarla, esa tilde en el relativo «que» logró esconderse para hacerme quedar mal.
gazapera@yahoo.com