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Desde Belén de Bajirá me escribe uno de mis coterráneos que allí viven y me pregunta a qué se debe que los españoles separan la te de la ele cuando mencionan el equipo Atlético de Madrid y pronuncian «at- /letico». No sólo eso, sino que cuando mandan a uno de nuestros compatriotas a cubrir un evento español viene pronunciando «At-letico Nacional»
Es como un choque de trenes entre un poderoso idioma europeo, el griego, y un poderoso idioma indígena del imperio azteca, el náhuatl. Existen entonces dos formas de pronunciar la unión -tl-, ambas aprobadas por la Real Academia Española, cada idioma influyó la pronunciación en su respectivo continente. Así las palabras que tienen la unión -tl- admiten dos pronunciaciones y dos formas de separar las sílabas cuando al terminar un renglón es necesario dividir la palabra, puede hacerse «a- /tleta» o «at- /leta». Y que al hablar del Atlético Nacional se acuerden de que en Colombia decimos «A-tlé-ti-co-». Algo parecido cuando van a Italia y vuelven a hablarnos de «la Juventus», de «la Roma», de «la Parma», etc. Ocurre que «equipo» en italiano es ‘squadra’, de género femenino. Pero para nosotros son equipos en masculino: el Juventus, el Roma, el Parma, etc.
La muletilla
«Lo cierto, sin embargo, es que si son muchos los amantes del cine que consideran que el de nuestros días tiene una tendencia excesiva a la violencia…». El Espectador.
Recuerdo las palabras de mi antecesor Argos que «cuando una muletilla aparece se riega como verdolaga en playa». Eso pasa con ésta a la que le atribuyo una forma de juramento para asegurar que lo dicho a continuación es cierto; algo innecesario porque a los columnistas no nos contratan para decir mentiras, sino para enseñar las verdades que conocemos. Miren cómo se destruye la presente: «Sin embargo, son muchos los amantes del cine que consideran…». Sobró hasta el adverbio «sí» al que le había faltado la tilde. Como todavía queda un pedacito de espacio, les comunico que la expresión «es que», en este caso, es galicada.
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