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Tercer y cuarto canal, ¿Subasta?

03 de agosto de 2008 - 09:43 p. m.

Ante la CNTV se inscribieron empresarios que aspiran al tercer y cuarto canal privado de televisión, que por las previas manifestaciones de interés, con foto incluida, parecían ser 5 ó 6 cuando en realidad han sido dos y medio.

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Era tal la expectativa sobre una múltiple concurrencia de interesados por el tercer canal, que autoridades, empresarios y columnistas de diversos medios de comunicación daban por descontado que convenía adjudicar el cuarto y hasta el quinto canal privado.

Ante semejante panorama, como ocurre en procesos de adjudicación de televisión, no faltan las suspicacias de todo tipo, incluidas las políticas, los cuestionamientos y dudas en la transparencia del proceso e interrogantes sobre los efectos que tendría una u otra adjudicación sobre los derechos fundamentales.

A toda esta especulación previa se alzaron voces desde distintos sectores de opinión, incluido el Procurador, que proponían como solución a los mantos de duda e inquietudes generadas por la transparencia de la licitación que la adjudicación se realice mediante subasta pública.

Además de ser discutible la legalidad de los actos de adjudicación del tercer y cuarto canal si la CNTV los realiza por el procedimiento de subasta, por la prohibición expresa en la Ley de Televisión, en realidad se adjudicarían dos canales privados nuevos entre dos y medio con tendencia a ser sólo dos los oferentes que válidamente podrían ser adjudicatarios.

Dos y medio con tendencia a dos porque si bien uno de los inscritos es una empresa mayoritariamente del Grupo Cisneros de Venezuela, así llegue a conseguir socios colombianos que le permita respetar el límite legal a la inversión extranjera en el sector de la televisión (40% del capital social), la legislación venezolana no permite actualmente a los colombianos ser propietarios hasta un 40% o más de un canal de televisión en dicho país, tal y como exige el principio de reciprocidad de la normatividad colombiana. 

Así las cosas, nos haremos a la idea que si son dos los canales privados adjudicados, no habrá subasta pública pues tienen nombre propio uno para el Grupo Prisa y otro para el Grupo Planeta; y que si la subasta era la panacea para abolir las dudas que se tienen sobre la transparencia del proceso, que se retome la idea de adjudicar sólo el tercer canal y que los responsables del proceso y los organismos de vigilancia determinen la legalidad y la conveniencia de adjudicar concesiones de televisión sin cumplir con los requisitos del límite a la inversión de origen extranjero y del principio de reciprocidad.

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