En su columna “Carrasquillavirus”, Vicky Dávila condena el anuncio de Alberto Carrasquilla sobre la necesidad de una reforma tributaria para pagar la deuda que será generada durante la crisis.
Tiene razón en exigirle al ministro mayor creatividad y audacia para presentar soluciones que superen la propuesta —siempre a la mano— de una reforma tributaria, en especial si la ciudadanía comparte la certeza de Dávila: “Estoy segura de que Carrasquilla no pensaba en una nueva reforma tributaria para apretar a los más ricos”. Y tiene razón también en recordarnos la tendencia del ministro a recurrir al IVA para cuadrar caja.
No obstante, la periodista se resbaló con un sofisma. El que sea cierto que “hay mucha gente con hambre; los pobres están cruzando la línea de la miseria y la clase media no tiene ayudas. Poco a poco la están asfixiando. Mientras tanto, los pequeños y medianos empresarios enfrentan la muerte de sus negocios” no implica que se deba evitar hablar de impuestos hoy.
La discusión sobre la reforma no debería posponerse. Primero, porque con todo y la audacia de Carrasquilla, sigue siendo cierto que serán y son necesarios más ingresos tributarios. Segundo, así como el gasto público necesita más focalización, los ingresos tributarios también. Los colombianos de mayores ingresos, por golpeados que estén, pueden contribuir más hoy —sí, durante la crisis, no solo después de ella—.
El tema de fondo, por lo tanto, no es evitar hablar de impuestos, sino discutir el tipo de reforma tributaria que necesita y necesitará el país. Los impuestos tienen y tendrán que ser más progresivos: con una mayor carga para las personas naturales de mayores ingresos y riqueza —así sea políticamente incorrecto decirlo—. De no darse este tipo de reforma, el Estado revictimizaría a buena parte de la clase media: ciudadanos que ni reciben subsidios ni cuentan con los activos suficientes para amortiguar los golpes de la crisis.
Dávila concluye su columna con este punto: “Aunque la idea de una reforma tributaria inmediata por ahora fue disipada, en algún momento Carrasquilla volverá a sacarla al ruedo con tal de abrocharnos. Hay que estar alerta”. Creo que va bien encaminada. Pero termino la mía con la siguiente pregunta: ¿no es mejor acaso que, en lugar de negar el diálogo sobre impuestos hoy y seguir en alerta pasiva a lo que proponga Carrasquilla, pasen ya algunas bancadas del Congreso a la acción con una propuesta de reforma tributaria progresista con más impuestos para los más ricos?
Coletillas.
1) Haría mal el Gobierno si exonera del pago de impuestos a todos los que dicen estar siendo afectados por la crisis.
2) Siempre ha sido importante, pero ahora es urgente, que la Dian haga más efectivo su recaudo, que evite la evasión y que garantice la transparencia en el pago de los impuestos. No puede seguir ocurriendo, por ejemplo, que gastos personales se disfracen de inversiones empresariales.
* Ph.D. en Economía, University of Massachusetts-Amherst. Profesor asociado de Economía y director de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana. (http://www.javeriana.edu.co/blogs/gonzalohernandez/)