El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Temporada de presupuesto y economistas

04 de septiembre de 2018 - 12:00 a. m.

Así como muchos contadores hacen su agosto (literalmente) por cuenta del calendario tributario, no parece descabellado suponer que la demanda por los economistas aumenta durante la temporada presupuestal, en la que todo el país proyecta sus actividades del próximo año y enfrenta los embates de la incertidumbre. Todos quieren adivinar el futuro.  

PUBLICIDAD

Sea el Gobierno -con su Presupuesto General de la Nación en plena discusión en el Congreso- o las empresas –con la planeación de sus gastos–, es importantísimo saber si el ambiente para los negocios será favorable, negativo o una montaña rusa de acentuados sube y baja. Además, todos quieren tener a la mano algunos instrumentos para tener control en ese entorno incierto. De eso dependen, sin duda, las ganancias, la sostenibilidad financiera de una empresa o el bienestar de millones de ciudadanos.  

La capacidad analítica de los economistas puede ser muy útil en estas discusiones. Están formados para ver dilemas -no toda decisión lleva a situaciones en las que todos ganan-, piensan en términos marginales -no lloran por la leche derramada-, son muy buenos visibilizando costos que no aparecen contabilizados en las cuentas financieras -el costo de oportunidad-, y advierten las razones por las que aquello que puede ser bueno en el corto plazo puede no serlo en el largo plazo.

Pero ni ellos ni quienes los consultan deben malinterpretar su contribución. A veces, por error, se confunde su rol con una forma de brujería que promete la predicción del futuro. En parte es culpa, por supuesto, de quienes se aventuran a afirmar con vehemencia cuál será la tasa de cambio al finalizar el año, en cuánto estará el precio del petróleo, sin mayor análisis, sin evaluación de los escenarios, y peor aún, sin dos ingredientes claves de un análisis riguroso: (i) la explicación de los mecanismos por los cuales una variable puede tener efecto sobre otra, y (ii) las limitaciones de los datos para poder reconocer el verdadero alcance de las cifras. En ausencia de esos elementos, no es difícil que nos confundan con los brujos que predicen perfectamente solo lo que ya ocurrió.

En realidad, los buenos economistas deben ser conscientes de que el entorno económico es complejo. Y aunque el análisis cuantitativo es supremamente útil y es una de las grandes fortalezas de la profesión, solo adquiere su mayor valor cuando se pone al servicio de una discusión con contexto y análisis lógico desde diferentes perspectivas, incluso con debates encendidos que les den temperatura a las cifras. Los datos, como una sopa, no deben comerse fríos.

Keynes decía que “el gran economista debe poseer una rara combinación de dotes. Tiene que llegar a mucho en diversas direcciones, y debe combinar facultades naturales que no siempre se encuentran reunidas en un mismo individuo. Debe ser matemático, historiador, estadista y filósofo (en cierto grado). Debe comprender los símbolos y hablar con palabras corrientes. Debe contemplar lo particular en términos de lo general y tocar lo abstracto y lo concreto con el mismo vuelo del pensamiento. Debe estudiar el presente a la luz del pasado y con vista al futuro. Ninguna parte de la naturaleza del hombre o de sus instituciones debe quedar por completo fuera de su consideración. Debe ser simultáneamente desinteresado y utilitario; tan fuera de la realidad y tan incorruptible como un artista y, sin embargo, en algunas ocasiones, tan cerca de la tierra como el político”.

Especialmente en la temporada de presupuesto, incertidumbre y necesidad de adivinos, los economistas no deben presentarse como brujos.

*Profesor asociado de Economía y director de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana (http://www.javeriana.edu.co/blogs/gonzalohernandez/).

ariasgloria@hotmail.com

También le puede interesar: «Ordóñez en la OEA: ¿A defender los DD.HH.?«

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias