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Desde las faldas de los Alpes

23 de enero de 2009 - 11:49 p. m.

Una receta que une  el queso de cabra, el pan campesino y el sabor de las frambuesas.

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Imaginen esto: en las agrestes montañas alpinas, llenas de altísimos picos de roca y nieve, y con sus faldas tapizadas de verde, pastan durante días rebaños de cabras, brincando inquietas entre las grietas y mordisqueando la hierba de la primavera.

Luego, los pastores reúnen su rebaño, ordeñan a las generosas cabritas y con esta leche hacen los más espectaculares y aromáticos quesos. Esta imagen, que parece una remembranza de Heidi, la niña de la pradera, se repite incesantemente en Francia, Suiza, Italia, España y Grecia, países que producen algunos de los más destacados quesos de cabra del mundo.

Lastimosamente, en nuestro país no es muy apreciado el queso de cabra (conozco acérrimos detractores), quizá porque precisamente sabe y huele a cabra, y esto es un defecto para algunos y una invaluable virtud para muchos. En Francia el queso de cabra es rey, y una buena parte de la cultura culinaria gala se fundamenta en su particular sabor.

Por ejemplo, uno de los platos más clásicos de la cocina tradicional francesa es el famoso crottin de chèvre, algo tan sencillo como delicioso: no es más que una tostada de buen pan campesino con queso de cabra derretido, acompañados con una ensalada de hojas verdes y una tradicional vinagreta de mostaza.

Eso es justamente lo que quiero proponer esta semana como continuación a la serie de recetas con quesos maduros, pero esta vez dando una pequeña modificación a la vinagreta para agregarle unas frambuesas. El resultado será un plato saludable, fresco y muy veraniego.

CROTTIN DE CHÈVRE CON VINAGRETA DE FRAMBUESAS

Ingredientes para 4 personas

4 tajadas de buen pan campesino con centeno o harinas integrales

Queso de cabra

Aceite de oliva

Para la vinagreta

1 taza de frambuesas

1/4 de taza de vinagre de vino tinto

1 cucharada de mostaza de Dijon

1/2 taza de aceite de oliva

Sal y pimienta

Preparación

En una sartén o parrilla dore las tajadas de pan, ponga sobre éstas unas rodajas de queso de cabra y lleve al horno para fundirlo un poco. Mientras tanto, machaque las frambuesas y mézclelas con el vinagre de vino tinto y la mostaza de Dijon, luego incorpore lentamente y en hilo fino, siempre revolviendo enérgicamente el aceite de olivas. Mezcle hasta crear una emulsión y sazone con sal y pimienta. Si lo quiere, agregue algo de aroma con alguna hierba fresca como perejil, tomillo o estragón. Corte a mano las lechugas y las hojas verdes en tamaños de bocado y revuelva con la mitad de la vinagreta hasta que queden bien impregnadas. En el plato sirva la ensalada, acomode encima el pan con el queso fundido y vierta el resto de la vinagreta.

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