Les presento una buena idea para pasar a los comensales mientras la carne alcanza su término: unos bocaditos de papaya deliciosamente envueltos en jamón serrano, en una insólita comunión de dulce y sal que resulta ideal para abrir el apetito.
Me encanta incluir frutas en mis asados, una tarde soleada de domingo y compartiendo el cariño de las brasas con los amigos. La carne en el asador y un buen vino en mi copa: así, sin más, es la felicidad. Por ejemplo, unos trozos de piña caramelizados y con los fierros marcados, quizá un poco de papaya, bananitos… en fin. Es ese toque dulce y tropical que tan bien queda junto al fuego.
Por eso, esta semana, y como continuación a mi serie de recetas con frutas, les presento una buena idea para pasar a los comensales mientras la carne alcanza su término: unos bocaditos de papaya deliciosamente envueltos en jamón serrano, en una insólita comunión de dulce y sal que resulta ideal para abrir el apetito. La papaya es una fruta muy noble: su sabor dulce y tropicalísimo es espectacular, ya sea en su versión común o en la reducida y concentrada hawaiana. Si está verde, sirve para darles a las ensaladas un toque divertido, y si está madura, puede terminar en refrescantes jugos. Además, la papaya contiene vitamina C, mejora la digestión y, según dicen las señoras, ayuda a conseguir un lindo bronceado gracias a su contenido de retinina. Como ven, esta noble fruta se ha ganado un lugar especial en mis asados.
Bocaditos de papaya en prosciutto, balsámico y aceite de oliva
Ingredientes para 4 personas
1 papaya mediana madura
300 gramos de jamón serrano o prosciutto en finas tajadas
4 cucharadas de aceite vegetal
4 cucharadas de aceite de oliva
3 cucharadas de vinagre balsámico
Pimienta negra partida
Preparación
Pele la papaya, deseche las semillas y córtela en bocados de dos por dos centímetros. Envuelva cada bocado en una tajada de jamón serrano o prosciutto y pínchelos con un palillo de manera que queden apretados. Justo antes de servir, úntelos con el aceite vegetal y páselos brevemente por una parrilla bien caliente para marcar levemente el jamón por todos los lados. Antes de servir sazone con el aceite de oliva, el vinagre balsámico y la pimienta negra.