Provenientes de la particular tradición culinaria de la provincia de Szechuan, que es una de las más picantes del mundo, estas habichuelas prometen seducir hasta al más escéptico.
En el suroeste de China, ese enorme país que más parece un continente en sí mismo, existe una provincia llamada Szechuan, tan lejos del resto de China que ha nacido allí una muy particular tradición culinaria fundamentada en tres ingredientes: ajo, ají y pimienta.
De hecho, y como se puede adivinar de sus pilares, se trata de una de las cocinas más picantes del mundo. ¡Todo en la cocina de Szechuan pica hasta el alma! Incluso las verduras son habitualmente sazonadas con cantidades sobrenaturales de ajo y ají. A mí me encanta, claro, porque disfruto los sabores picantes, pero aconsejo, si acaso alguno de mis lectores tiene pensado viajar a esta lejana provincia china, acercarse con cautela a sus delicias culinarias, como la riquísima sopa ‘agripicante’, el pollo Kung Pao y los fideos dan dan.
Como una muestra de esta rica y milenaria cultura gastronómica, y continuando mi serie de recetas picosas, quiero presentarles estas habichuelas fritas y luego pasadas por el wok, que es como se sirven en China, a las que les daremos un toque de diversión con ajo y ají, muy al estilo Szechuan. Esta receta, que bien se puede preparar con o sin carne de cerdo molida, es un magnífico acompañamiento en una cena de inspiración oriental.
Habichuela al estilo Szechuan
Ingredientes para 4 personas
4 dientes de ajo
1 libra de habichuelines
2 cucharadas de jengibre fresco rallado
2 cucharadas de raíz de cilantro lavada y picada
2 cucharadas de aceite vegetal
Ají fresco al gusto
200 gramos de carne molida de cerdo
2 cucharadas de aceite
de ajonjolí
Sal
Preparación
Despunte los habichuelines y fríalos en aceite hondo. Cuando les comiencen a aparecer pequeñas ampollitas, retírelos y séquelos sobre papel absorbente. Caliente el wok a la máxima temperatura y en el aceite vegetal saltee el ajo, el jengibre, la raíz del cilantro y el ají. Cuando dore, agregue la carne molida y los habichuelines, y mezcle hasta que empiecen a dorar nuevamente. Sazone con sal y con el aceite de ajonjolí.