El reciente ataque en Salisbury, Gran Bretaña, casi le causa la muerte a Sergei Skripal, doble espía ruso retirado, y a su hija Yulia con un veneno neuroquímico, sobre el cual informó la primera ministra de ese país, Theresa May, a su parlamento: “Es sumamente probable que el perpetrador haya sido el gobierno ruso”. Doble espía, significa que trabajaba supuestamente para Rusia, pero también espiaba a Rusia.
Como es sabido —afirma la revista The Economist—, los asesinatos pueden iniciar guerras mundiales. Una bala disparada por un nacionalista serbio mató al archiduque de Austria en 1914 y desató la calamitosa Primera Guerra Mundial, la cual, en opinión de muchos, pavimentó la Segunda Guerra Mundial. La bomba lanzada al zar Alejandro II en 1881 en Rusia terminó con su vida e impidió en forma lamentable las reformas no marxistas que pretendía realizar él.
Otros asesinatos con efectos devastadores. Jorge Eliécer Gaitán fue asesinado en Colombia el 9 de abril de 1948. El asesinato en 1995 de Yitzhak Rabin, primer ministro de Israel, alejó las perspectivas de paz entre israelitas y palestinos. El asesinato en 2007 de Benazir Bhutto, cuando trataba de ser la primera ministra de Pakistán, descarriló los esfuerzos de su país para convertirse en democracia.
Todos estos casos, argumenta The Economist, demuestran que Benjamin Disraeli estaba equivocado tras el asesinato de Abraham Lincoln cuando afirmó: “Los asesinatos nunca han cambiado la historia del mundo”. De acuerdo con una publicación en 2007 de Benjamin Jones, entre 1875 y 2004 se reportaron 298 intentos de asesinato de líderes y en 59 de ellos les causaron la muerte. A partir de 1950, se ha venido asesinado un líder cada tres años”.
“Si acaso tiene razón la señora May, el ataque en Salisbury se agrega a la lista de intentos del gobierno ruso liderado por Vladimir Putin para eliminar a sus enemigos. Periodistas, políticos, empresarios han sido asesinados en su país. Pero el asesinato de sus enemigos en otros países es demasiado audaz. El señor Putin, formado en la KGB, no ha vacilado para matar a sus adversarios en el extranjero, tal como le sucedió a Alexander Litvinenko en Londres en 2006”.
“El Estado que durante el último medio siglo ha practicado más activamente la política de cazar y asesinar a sus enemigos en el extranjero es Israel. Ronen Bergman, un destacado periodista israelita en su libro Rise and Kill First, publicado este año, sostiene que Israel ha llevado a cabo 2.700 de tales asesinatos”.
“Tras el ataque de Osama bin Laden a las Torres Gemelas en Nueva York el 11 de septiembre de 2011, tanto bajo la presidencia de George W. Bush como bajo Barack Obama, en cierta forma han seguido ellos el ejemplo de los israelitas de perseguir y eliminar a sus enemigos en el extranjero”.
“Tanto Israel como los Estados Unidos prefieren no hablar de asesinatos, sino de “ataques dirigidos” ante peligros inminentes. Los asesinatos son ilegales, reconocen, pero “hoy día existe una clase nueva y diferente de conflicto, contra enemigos que no llevan uniformes, que no respetan los límites de los países y que desprecian los principios de la guerra”.
El artículo de The Economist es un extenso y denso documento, titulado “Dealing in death”, fue publicado el 15 de marzo de 2018. Lo anterior es una traducción y un resumen modestos.