El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Causas de los fracasos

26 de abril de 2010 - 10:51 p. m.

Economistas de renombre consideran que los países pueden fracasar por tres razones: Problemas económicos, incompetencia de sus instituciones y ausencia de principios éticos. 

PUBLICIDAD

Las tres razones se presentan de manera simultánea en los países que naufragan,  aun cuando en orden diferente y con mayor incidencia de alguna de ellas. En Colombia, por ejemplo, se observa esta interacción con absoluta claridad: déficit fiscal y revaluación del peso; Justicia sesgada, corrupta e inoperante; el fin justifica los medios para la narcoguerrilla y los corruptos. 

Para solucionarlos se requieren otras tres condiciones: Reconocimiento  y ordenamiento imparcial de los problemas existentes, elaboración de soluciones racionalmente realizables; y, por último,  contar con respaldo político para ejecutar tales  soluciones.  En Colombia poco se cumplen estas tres condiciones entre la gran mayoría de los candidatos para la Presidencia en el próximo cuatrienio.

Casi todos nuestros candidatos dan la impresión de partir de la base de que si no cuentan con el respaldo político en el Congreso, pues lo obtendrán por medio de coaliciones o a cambio de puestos y contratos.  Creen éstos  dominar a fondo los problemas existentes y poseer las soluciones tanto conceptuales como políticas.  Nada más equivocado. Antanas Mockus, por ejemplo, lo primero que haría como presidente sería poner a todo el país a pagar IVA. ¡Vaya propuesta!

Prometen algunos continuar con la seguridad democrática, garantizar el empleo y asegurar la salud para todos y con estándares elevados, aun cuando todavía no suministremos agua potable a todos los municipios colombianos.  Prometen reformar la política, la Justicia, las absurdas tutelas para todo, construir grandes obras de infraestructura,  cultivar la altillanura…  Apreciamos a ciertos promeseros, entre tanto, como incapaces de rodearse bien, de liderar a los congresistas, a sus ministros y demás expertos con los conocimientos para ayudarlos.

Nuestros problemas económicos son generalmente de origen doméstico, pero también pueden provenir de un origen externo. Numerosos colombianos parecen coincidir hoy en que el desempleo elevado debería ocupar el primer puesto en el programa de gobierno del próximo presidente.  Pero las soluciones no son nada evidentes, porque a medida que se medita en ellas emerge la necesidad de efectuar reformas complejas y paralelas.

Con el gobierno del presidente Álvaro Uribe se ha avanzado muchísimo en el crecimiento de la producción interna bruta, en el ingreso per cápita, en las reservas internacionales, en inversión extranjera, en la reducción de la deuda externa…  De acuerdo y a pesar de las intromisiones desatinadas de los “inquisidores” de las Altas Cortes en la economía y en el desquiciamiento de las instituciones del país.

Pero temas como los impuestos, los gastos del Estado, la tasa de cambio y la salud,   requerirán de ajustes cuasi simultáneos con las medidas para atacar el desempleo. Infortunadamente  quedaron todos éstos entre el tintero con Uribe, pese haber contado con aparentes mayorías políticas.   Por esto no entusiasman las promesas populistas de ciertos candidatos sin prioridades, sin soluciones racionales y sin respaldo político en los cuerpos legislativos.

Conoce más
Ver todas las noticias