Quien escribe estima que el gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez no terminó con el reconocimiento que se merecía y que el mandato del presidente Juan Manuel Santos Calderón se ha iniciado con exceso de optimismo. Ninguno de los dos extremos es bueno.
El gobierno del presidente Uribe generó confianza al demostrar, aun cuando no lo hubiera logrado totalmente, que no era necesario negociar arrodillados con las Farc y que el Estado estaba obligado a extender su presencia militar para rescatar más de 400 municipios cuyos alcaldes se habían trasladado a gobernar desde las capitales de los departamentos por amenazas de las Farc. Recordemos que la confianza que promovió su "seguridad democrática" sirvió para que gastaran los consumidores y para que invirtieran y crearan empleos las compañías.
Deseo que no se deteriore la confianza depositada en el presidente Santos, por culpa de su afán por agradarles a todos, comenzando por el tirano Chávez, quien salta de la amistad a la agresividad con gran facilidad. Las leyes de víctimas, tierras, salud… que promovió el Presidente en el Congreso pueden ser consideradas como las más justas y equitativas, pero contienen ellas artículos irresponsables, con innegables repercusiones sobre las débiles finanzas del país. El panorama económico del 2011 se nos mudó totalmente en las últimas semanas. Ojalá no hayan llegado los cambios climáticos extremos para permanecer. La imposibilidad del Estado para resolver problemas causados por el crudo invierno ya le ensombrecieron el mandato al presidente Santos.
En Europa campea el pesimismo. La prensa nos informa sobre las protestas masivas de los ciudadanos porque les elevaron la edad de jubilación. Porque el Estado no les resuelve todos sus problemas de la cuna a la sepultura. Y nuestros "partidos y políticos iluminados", no ahorran esfuerzos, entre tanto, para encaminarnos por la misma senda.
Deploran algunos diarios europeos las mayores tasas de natalidad de las mujeres musulmanas en comparación con sus hermanas bien educadas. A Europa la llaman hoy “Eurabia”. Libros publicados en Alemania se titulan: Alemania se destruye. Los libros franceses se preguntan si acaso ¿Está Francia acabada? Otro libro se titula: La melancolía francesa. Los españoles señalan: Desempleo en el 41% de los jóvenes españoles.
Por vez primera en muchos años, consideran improbable los estadounidenses que sus hijos vivan mejor que sus padres. Después de dos años de la posesión de Obama, rodeada de esperanzas y de elevados niveles de popularidad, se les atascó la máquina creadora de empleos y afloraron la rabia y el resentimiento contra él. Ya lo están comparando con el mediocre de Jimmy Carter. La idea de que los estadounidenses encontraron la forma para progresar en forma continua forcejea hoy entre un socialismo a la europea y la libertad extrema concedida al sector privado, la misma que les causó la crisis actual.
Pero mientras esto acontece, millones de seres humanos están saliendo de la pobreza en: China, India, Brasil, Perú… porque han sabido realizar la tarea que no hacemos bien los colombianos. Sí, la de ajustar los ingresos y los egresos para garantizar un progreso elevado, sostenido y generalizado. Más educación, internet, tecnología, investigación… Menos darles gusto a todos los "iluminados". Gracias a esto emergen nuevas potencias económicas por doquiera, mientras que los estadounidenses y los europeos reconsideran las razones que los movieron para a abrir sus mercados, para que otros los aprovecharan y se enriquecieran en ellos.