El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Futuro sombrío de la Unión Europea

07 de mayo de 2013 - 06:00 p. m.

Después de leer algunos artículos publicados en Gran Bretaña sobre el nebuloso futuro de la Unión Europea –UE- he tomado de ellos la siguiente conclusión:

PUBLICIDAD

Los gobiernos de Alemania y Francia, los líderes clave de esta asociación de países, siguen aferrados a la ortodoxia de Bruselas que preconiza que “cada vez deberá existir una unión más fuerte”. Como consecuencia de esta intransigente posición, ninguno de estos dos líderes está preparado para discutir las atribuciones que deberían entregarle a la UE los parlamentos de los países miembros de la eurozona para supervisarles sus economías.

La élite política de la región está firmemente decidida por la creación de un superestado, a pesar de los fracasos demostrados por los desempleos cercanos al 25% de los ciudadanos en edad de laborar, y entre estos, el 50% de sus jóvenes. Imprevisiones en sus planes de jubilación con solo dos o tres personas activas por cada jubilado. Las jornadas laborales son de exiguas 36 horas y gozan de un mes por año de vacaciones. Los subsidios de desempleo cobijan hasta tres años. Licencias de maternidad les amparan hasta un año. Los derechos a la salud son de calidad elevada y generalizada… Con razón se les elevaron los endeudamientos hasta cifras cercanas al 100% y más de sus PIB.

España se dedicó, entre tanto, a construir edificios y autopistas hasta que el sector se les saturó. Los perfeccionistas italianos en su producción manufacturera y en las obras artísticas, las complementan produciendo “berlusconis” en la política. Las mayorías islamistas de Francia nombraron un presidente, Francois Hollande, quien en solo 10 meses alcanzó el 67% de desaprobación. Los franceses crearon 250 tipos de subsidios vigentes, no todos desacertados, desde luego.

Vladimir Putin se ha declarado alarmado por el deterioro de su economía como consecuencia de la crisis de la Unión Europea, a pesar de no pertenecer a ella. Se afirma que numerosas familias rusas recayeron en la penuria extrema por culpa de esta crisis.

Alemania y los países nórdicos son los únicos líderes que sobreaguan, mas no alcanzan a salvar a todos sus socios. Grecia, experta en falsificar sus estados financieros, figura con frecuencia como candidata para salir de la unión. Chipre, donde la clase dirigente retiró su dinero de los bancos pocos días antes de estallar la crisis, no parece ser un socio confiable. Por no aceptar una autoridad central para coordinar los fiscos, cualquier islita les pone en aprietos todo el sistema.

Resulta en extremo lamentable que un grupo de países mediterráneos, otrora orgullosos, soberanos y poseedores de la verdad, hayan fracasado por culpa de las exageraciones de las ideologías socialistas en su loable intento de reforzar sus lazos de unión para evitar las espantosas confrontaciones del siglo pasado y para acelerar su crecimiento económico. El asistencialismo exagerado les destruyó la ética del trabajo y la competitividad. Reversar esto no será tarea sencilla ni inmediata.

No descarto que algunos ministros, congresistas y magistrados de Colombia todavía consideren conveniente enviar sus propias delegaciones para inspirarse en los subsidios que aún no le hemos mal copiado a la eurozona.

Por todo lo anterior, informó la prensa de Gran Bretaña en días pasados que su primer ministro, David Cameron, está decidido a desarrollar relaciones comerciales con países por fuera de la eurozona como su mejor estrategia, ante la imposibilidad de renegociar con sus vecinos.

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias