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La revolución de los servicios

15 de agosto de 2011 - 06:00 p. m.

La revista inglesa The Economist publicó recientemente un artículo sobre la revolución de los servicios, la cual ha lanzado a la India a poner en tela de juicio la sabiduría tradicional, prevalente desde la revolución industrial. Dicha sabiduría preconizaba que la modernización se iniciaba por la agricultura, continuaba por la manufactura y solamente al final, se desarrollaban los servicios.

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El desarrollo acelerado de Japón, Taiwán, Corea del Sur y ahora China, ha demostrado que de la agricultura de subsistencia en minifundios pasaron a la de alta productividad en grandes extensiones. Y de allí se saltaron a las exportaciones de productos básicos con valor agregado y, finalmente, a la diversificación de la producción con economías de escala. Los servicios se consideraban la tumba de la productividad, porque una peluquería, un restaurante, un hotel o la administración pública no tienen potencial para las economías de escala ni para exportar. Pero un nuevo libro escrito por Homi Kharas del Banco Mundial, sostiene que los nuevos servicios solucionan este obstáculo. En efecto, la programación de computadoras, los centros internacionales de llamadas, la administración de los seguros y sus reclamos, de los archivos de los pacientes y de las teleconsultas médicas… Los hospitales, los cirujanos y los médicos colombianos gozan de gran prestigio no solo entre los países vecinos sino en los Estados Unidos. Cuando nuestra tasa de cambio se avecinaba a la paridad, solicitaban éstos nuestros servicios profesionales, no sólo por el prestigio y la calidad, sino porque el precio les resultaba ser muy razonable en comparación con las astronómicas tarifas de ellos. Otro servicio que están prestando México y Costa Rica es el de los albergues para personas de la tercera edad, para los jubilados en los países ricos. Resulta con relativa frecuencia que sus pensiones de jubilación no les alcanzan para pervivir en su patria. Entonces, países como Colombia podrían ofrecerles servicios iguales o mejores en calidad y precio y en climas cálidos. En lugar de estar creando leyes imposibles de financiar, de amenazar la estabilidad financiera de Colombia, de estar soportando los desafíos politizados de las Altas Cortes, debería el país ocuparse en lograr niveles elevados de dominio del idioma inglés en sus ingenieros, médicos… Más aún, un porcentaje importante de ellos los deberíamos enviar al exterior a especializarse. La red de telecomunicaciones del país debe mejorarse, prepararse para la prestación de este tipo de servicios. No se ve razonable que en Antioquia existan Edatel y UNE como empresas separadas y duplicadas de Internet. Un empresario con sede en Medellín y con oficinas en otros municipios del Departamento, debe hoy duplicar los costosos servicios de estas dos empresas de telecomunicaciones. Esperamos, así mismo, que alguien asesore a UNE para simplificar el absurdo, el complicadísimo centro de llamadas al cual acuden sus desventurados usuarios para implorar ayuda, el de Edatel es muy superior. Quiera el Cielo que estos desaciertos no se repitan en el resto del país.    

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