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La salud: el barril sin fondo

25 de julio de 2014 - 10:28 a. m.

La reforma total a la salud, presentada por el gobierno del presidente Santos, pasó a la Historia como otra de sus reformas abortadas, la atacaron y la hundieron los usuarios, los médicos, la izquierda, la derecha y las empresas del sector.

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Tras este monumental fracaso, le informaron al país que al sistema de salud le faltaba algo clave, previo a cualquier reforma, esto es, una Ley Estatutaria que estableciera el acceso a la salud como un derecho fundamental autónomo que no se pudiera limitar por la falta de fondos.

Esta Ley la aprobó un Congreso con mayorías populistas y una Corte Constitucional con mayorías inconsecuentes la declaró exequible. Se ordenó en ella que se preste el servicio de salud a todos los colombianos en condiciones de equidad y oportunidad y que garantice el Estado su financiación sin las limitaciones impuestas por la sostenibilidad fiscal. Cuando un ciudadano requiera atención de urgencia, debe esta brindarse sin exigirle papeles ni dinero. El sistema de salud debe garantizarles a todos los ciudadanos los tratamientos, los medicamentos y la tecnología formulados por los médicos. Lo que prescriban los médicos y los odontólogos se respetará. Se mantuvo la tutela; pero sí se limitó algo.

El cumplimiento de las promesas del párrafo anterior es una utopía económica. En las cifras a continuación me referiré a la suma de los gastos públicos y privados en salud de algunos países.

La Organización Mundial de la Salud -OMS –www.oms.org- estima los gastos en salud de Colombia en 700 dólares por habitante y por año, un 7% del PIB. A nuestro socio en la Alianza del Pacífico, México, le asignan un 6% de su PIB para la salud, unos 1.000 dólares por habitante/año. A otro socio, Chile, le fijan 1.600 dólares por habitante/año, el 7% de su PIB. Gran Bretaña, el mejor sistema de salud para los expertos, presenta 3.500 dólares por habitante/año, el 9% del PIB.

Estados Unidos les figura en 2013 con el exagerado 17% de su PIB para la salud, 8.700 dólares por persona/año, y esperan alcanzar muy pronto el 23%. De estas cifras proviene la oposición de los Republicanos al sistema de salud de Obama, prevén que este embeleco les perturbará sus finanzas. Los 7.800 dólares del ingreso total per cápita y por año de un colombiano no le alcanzan para pagar los 8.700 para la salud de un estadounidense.

La salud es un barril sin fondo financiero. ¿Acaso no es la salud financiera de Colombia un derecho fundamental que prima sobre el derecho fundamental a la salud individual? Con frecuencia, las grandes multinacionales de las drogas son las beneficiarias de prolongar vidas sin calidad de vida. No podrá esperar Colombia estabilidad financiera si su salud le resultara totalmente administrada por un gigantesco papá Estado que suele ser corrupto o incompetente.

El ministro de Salud y Protección Social, Alejandro Gaviria, parece estar aterrizando después de tantos traspiés. Dijo NO ser él partidario de presentar otra gran reforma de la salud si continúa en su cargo durante el próximo mandato de Santos. Que pretender cambiar todos los aspectos legales del sector es un error. Que propondría cambios graduales, por medio de mecanismos legales y actos administrativos.

Dijo, concretamente, que comenzaría por crear en Colombia un mecanismo más expedito para resolver los problemas financieros del sector, mejorando el Fosyga. Para quien escribe, resulta muy acertado abordar los problemas del complejo sector de la salud por medio de cambios graduales, comenzando por resolver la quiebra del sector. ¡Ojalá acierten, por fin!

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