Intervino el contralor general de la República, señor Edgardo Maya Villazón, en los primeros días del mes de julio de 2018, en el seminario “Control fiscal y desarrollo económico: Hacia un manejo eficiente del gasto público”.
Afirmó en su alarmante intervención que los subsidios desembolsados por el Gobierno en 2017, conocidos como gasto público social, o sea, en pensiones, salud, educación, vivienda, nutrición, agua potable, vivienda, trabajo… ascendieron a los $119 billones, de los de 12 ceros, cifra casi igual a los ingresos provenientes del recaudo de impuestos en dicho año.
Como es sabido, el presupuesto del Gobierno Central para el año 2017 fue de $224 billones y para completarlos no son suficientes los impuestos recaudados. Buena parte de lo que falta cada año se ajusta con rentas de capital y con los igualmente preocupantes y elevados endeudamientos. Si el contralor tiene razón, entonces, en subsidios se gasta un exagerado 53% del presupuesto aludido, o sea, uno de cada dos pesos termina en tan excesivos subsidios. Ningún país puede progresar así.
Carezco de la información para dudar de las cifras del contralor. Es de esperar que el señor Maya Villazón le sustente al país tan inquietantes subsidios por numerosas razones. Entre ellas, las empresas y los contribuyentes colombianos figuramos encabezando el cuarto lugar en el mundo entre los países que más tributan. Cualquier ahorro en la dilapidación de los subsidios servirá para reducir nuestras confiscatorias tasas impositivas.
Sospecho, a juzgar por las publicaciones recientes de los medios de comunicación, que no pocos de tales subsidios se desvían, no llegan a los destinatarios que los requieren, se los roban o los disfrutan los colados. O como en forma más prudente afirma el contralor: “Se malgastan por falta de calidad en el gasto público”. Ahora bien, no se trata de reducirles o suspenderles los subsidios a los verdaderamente necesitados, sino de eliminar tanto los desvíos como las personas que no los merecen. Algunos subsidios son contraproducentes.
En 2017 se gastaron en pensiones de jubilación $41 billones. No sé qué porcentaje de esta elevada suma la considera el contralor como subsidio. La Universidad Externado de Colombia calculó, en 2017, en 71% el subsidio del Estado para los hombres jubilados con mesadas de un salario mínimo legal mensual. Y en 31% el mismo subsidio para las mesadas de 25 salarios mínimos legales mensuales. A las mujeres se les subsidia, aproximadamente, un 4% más que a los hombres en ambos extremos.