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A la paraguaya

01 de mayo de 2010 - 11:00 p. m.

Así jugó el Once Caldas ante el Libertad del Paraguay, porque siempre el estilo de fútbol de los paraguayos se distinguió por sus aciertos defensivos, sobre todo en el juego aéreo.

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Allí casi siempre son impasables. Pedro Sarabia, quien alguna vez formó pareja defensiva en River Plate con Celso Ayala, aprendió el oficio del rechazo cuando los balones aterrizan en su área. Y como Sarabia, sus compañeros se apuntalaron correctamente en las líneas posteriores próximos al arquero Medina, quien tuvo buenas intervenciones, consiguiendo una merecida tarjeta amarilla por pérdida deliberada de tiempo.

El Once Caldas me pareció confundido, sin saber cómo jugarle a un equipo cuyos delanteros vinieron de paseo, pues ni Aquino y menos los Gamarra inquietaron a Neco Martínez y mucho menos colaboraron con sus extenuados compañeros de zaga.

Tanto Núñez como Henríquez resolvieron, cada vez que la pelota les llega tiran centros cruzados, largos, sin destino cierto y más bien a lo que saliera. Por eso en el balance final, la única llegada de peligro fue el remate de Santoya en el travesaño. El resto, movimientos acrobáticos y uno que otro piscinazo de Dayro Moreno, mientras Valencia debió ser el jugador en mayor contacto con el balón, sin ensayar un sólo remate en distancia. Tal vez en el segundo tiempo el ingreso de Santoya y un poco el escaso aporte de Sebastián Hernández parecieron acercar al local al gol. Todo fue un espejismo.

Jugar con tres defensas en el fondo para liberar supuestamente a los laterales, Vélez y Núñez, no dio resultado. Es más, el mayor confundido de todos resultó Iván Vélez, quien cuando arranca desde atrás parece tener mejor visión del juego, colocado más arriba de su puesto, se perdió, sin aportar realmente nada.

Es probable que en el juego de regreso de la Copa Santander Libertadores la iniciativa del Libertad se note, sus delanteros dejen de vagar en el campo y curiosamente allí, el Once Caldas pueda desarrollar el juego punzante, vertical que se le conoce, así esta vez lo haya archivado, por querer jugar a la paraguaya, traicionando el estilo que viene mostrando en el campeonato.

No es ningún descubrimiento asegurar que es más fácil defender que atacar. Sin embargo, hay métodos defensivos genuinos, como el exhibido por el Inter de Milán, que aunque perdió ante el Barcelona pudo llegar a la final de la Liga de Campeones, en una justificación, por cierto triste, de valer solamente el resultado. No se puede descalificar su uso, aunque teniendo los jugadores que tiene, es un pecado la tacañería mostrada. En eso el Libertad de Asunción no pecó, porque sus delanteros están muy lejos de Milito y Samuel Eto’o y era preferible hacer lo más fácil. Esperar al Once Caldas y jugar con su desespero. De allí que la revancha por la misma razón, la obligación del local de proponer, permita al cuadro manizaleño avanzar a los cuartos de final de la Libertadores.

La defensa paraguaya estuvo en su salsa y el Once Caldas nunca se organizó ni varió el plan de juego. Cambió jugadores sin ubicar la forma de vencer a Medina y compañía.

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