Dígase lo que se diga, nuestro campeonato, que no cuenta en el momento con respuesta adecuada de público, al menos tiene cierto suspenso por aquello de los pocos juegos que restan, cuatro fechas nada más, y la diferencia entre Santa Fe, el primero, y Millonarios, el octavo, es apenas de cuatro puntos.
Mirando la tabla así, nadie puede dudar de lo equilibrado del torneo, sin entrar a averiguar por qué se da esa situación. El nivel quizás descendió, los equipos nuevos, Itagüí, por ejemplo, dan pelea sin complejo a los tradicionales.
Claro que Santa Fe requiere ganar solamente tres puntos y, con 28, esperará la final, y de paso podrá inclinar sus trabajos a la Copa Libertadores. Los demás están en lucha cerrada; Millonarios, con la última y amplia victoria ante Patriotas, refresca sus posibilidades, y otros como Tolima sostienen regularidad en su juego.
Hablando de estos últimos, el mejor juego visto me resultó el de Ibagué, por el ritmo, la entrega y uno que otro chispazo de ciertos jugadores. La pareja de Chara-Andrade es la que marca la pauta en el vinotinto y oro. Uno por la velocidad y Andrade por querer jugar siempre en sentido vertical.
En el Cali, el pelado Carlos Lizarazo, con su zurda, ya mostró que dispone de buen remate en distancia. Lo que no entendí fue por qué Mondragón continuó actuando, si acusaba lesión y daba ventajas al contrario. Es cierto que los suplentes no ofrecen mucha confianza que se diga, pero…
Mientras la Dimayor embolsilla y gasta, recibiendo patrocinios y ayudas de contribución de los generosos árbitros y sus tarjetas, es necesario buscar algo especial y motivante para aquellas plazas donde no hay gente. Se entiende que los equipos de plazas grandes dependen de sus propias campañas, y sus aficiones los castigan cuando los resultados son malos. En general, el promedio de apoyo es flojo. Rifas, boletas para que ingresen dos personas, convocar ingresos gratis para escuelas públicas y colegios, no solamente para poblar las graderías sino para cultivar un futuro cliente del fútbol. Jesurún, que le encantaría ir a España, no tiene que hacerlo, porque a Messi, Cristiano, y Falcao los tenemos hasta en la sopa. Es cuestión de averiguar cómo convencer a la gente de que vaya a acompañar un Itagüí-Envigado, por ejemplo… Métale música, concursos, premios… algo. Porque da grima ver esos estadios desocupados…