Cuando en un sitio hay confusión y varias personas hablando a la vez, se recurre a una palabra bíblica: babel…la torre de Babel, donde todos opinaban, hablaban y nadie se entendía. Lo anterior se puede apreciar en cómo, por culpa del COVID-19, el mundo del fútbol ha visto trastocados sus planes y desarrollo de globalización, y exagerado profesionalismo, no tanto por lo jugadores, sus practicantes, sino por el entorno dirigencial.
Por citar casos: en México resolvieron transformar la liga de ascenso en liga de desarrollo, suspenderán el descenso y el ascenso hasta el 2026 y a cambio los 12 equipos afectados de la B tendrán una compensación, seguramente de auxilio o subsidio económico.
En Colombia, Fernando Salazar, dueño de Águilas, propone suspender el descenso en este 2020 y mantener el ascenso para los dos mejores equipos de la segunda división, que en 2021 cuatro clubes desciendan y que en 2022 no haya ascenso para equilibrar todo y quedar en ambos torneos con 18 participantes. Propuesta que contará con adeptos y detractores y alimentará las discrepancias, aunque al final todo se definirá a través de una votación. Al menos el dirigente de Águilas lleva una propuesta, viable o no, lo que demuestra en el fondo su preocupación por nuestro fútbol.
En Europa están que terminan a los gorrazos los campeonatos locales, pues algunos, España por citar un caso, evalúa pérdidas por más de 500 millones de euros en su liga, por incumplimiento a convenios con la televisión. Y acá viene un tema para debatir: a raíz de la declaración del presidente Duque —sobre el reinicio del fútbol profesional, que debe cumplir con las ocho fechas pendientes del torneo apertura, más toda la programación del finalización—, todo deriva en jugar al menos dos meses a puerta cerrada y, de paso, recibir el pago de derechos de televisión. Es bueno recordar que todos exhiben una maltrecha situación económica y que, quiérase o no, la Dimayor tendrá que aceptar esa norma.
Sobre los partidos sin público, César Luis Menotti, un referente por lo que significó para el mundo del balón, dijo alguna vez que “salir a la cancha sin gente es una tristeza absoluta”. Y puede ser. Quiero, sin embargo, recordar no solamente a Menotti, sino a los aficionados genuinos, a esos que juegan en el barrio, en la calle y a los que no les importa si son observados o no. Quizá los profesionales de este deporte deberían revivir por ese lado sus épocas de aficionados y adaptarse a las circunstancias.
Finalmente, Victor Montagliani, vicepresidente de la FIFA, ve difícil que en septiembre de este 2020 comiencen las eliminatorias para el Mundial Catar 2022. Y todo porque la Champions, la Europa League, la Copa libertadores y la Suramericana, así como la Concachampions, (exagerado el nombre), están en la etapa de definición. Él considera que en marzo del 2021 se podrían comenzar sin problemas. Es una posición para estudiar. Eso sí, en cuanto a las eliminatorias, lo práctico sería dividirla en dos grupos y acelerar las clasificaciones. Por ahora estamos en la torre de Babel, donde todos opinan, todos hablan, todos proponen y se está a la espera de si se ponen de acuerdo.