Uno podría caer en la tentación de efectuar comparaciones con nuestro fútbol, que no las resistiría, y con la mismísima Copa Libertadores o la Sudamericana… pero no vale la pena, amén de ser injustos.
Los alemanes se encontraron en Londres con dos equipos serios, luchadores, capaces de proponer llegadas a los arcos, permitiendo de paso el lucimiento de ambos guardavallas.
Si había dudas con el árbitro, éstas se disiparon gracias a los mismos jugadores, que entendieron sus compromisos. Por eso cuando se sancionó el penalti contra el Borussia, nadie protestó y tan sólo el arquero Neuer recibió una sencilla explicación, y a otra cosa.
El Bayern, favorito desde mucho antes del juego, encontró un rival que lo enfrentó con ganas y marcación. Se arrimó, mientras estuvieron cero a cero, con tres opciones de gol, mientras el Bayern lucía frenado, desconectado de sus hombres en punta y sin el peso que representan Ribery y Robben. Con sorpresa, los rojos sufrieron ante un decidido adversario.
Por momentos, los rojos intentaron penetrar hacia el Dortmund, y lo consiguieron. Esto para decir que en cuanto al control del partido, éste estuvo repartido entre ambos. Los goles definitivos tuvieron, como casi siempre ocurre en el fútbol, complicidad en los zagueros negriamarillos. Allí, sobre todo Robben, ante un pase de Ribery, definió el título ingresando por el centro, cuando su residencia habitual, siendo zurdo, está por la zona derecha. Apareció en el momento justo y nada más.
Buenísimo resultó el partido, por los pasajes de buen fútbol, la intensidad, la continuidad, porque nunca vi la camilla, como ocurre en nuestros lares, y los choques, normales por lo demás, no aflojaron la concentración de jugadores y público. Sin mañas ni los acostumbrados intentos de engaño hacia el juez, todos quisieron jugar de principio a fin. Quizás el árbitro perdonó la expulsión a Dante, quien ya tenía tarjeta amarilla y fue culpable de la falta que derivó en penalti, pero me parece que el señor consideró suficiente castigo el penalti y es ejemplo para tantos jueces nuestros, afanados en aumentar los ingresos de Dimayor a punta de cartulinas.
El comportamiento de todos en el partido fue excelente. Lágrimas habituales en los perdedores, sin llegar a extremos dramáticos, y nada de celebraciones de gol teatrales. De allí, la seriedad para ganar unos y perder otros. Es de esos partidos que uno quisiera ver más a menudo, y ni hablar de la calidad de los jugadores, cuya gran mayoría puede estar en la selección alemana para futuras competencias.