Millonarios estuvo por conseguir tres puntos de oro, pero debió conformarse con uno de plata delante del Once Caldas, porque Ánderson Plata, que había jugado bastante mal ante los peruanos del César Vallejo, resultó en solitario un incontrolable atacante para la defensa manizaleña.
Por su movilidad, la tenacidad para ir a pelear el balón con los zagueros y por la forma como dio la ventaja a su equipo, después de aprovechar un error de un zaguero central blanco y acelerar para llegar a enfrentar y superar a Cuadrado para el 1-0. Después volvió a llegar hasta la raya final, tiró el centro atrás que no pudo rematar con libertad Leudo y que bien pudo ser el segundo azul.
Por eso el título de estas líneas. Iba camino de ser un triunfo de plata. Sin embargo, el golazo de tiro libre de Johan Arango dejó el asunto liquidado.
Dos detalles en este empate: ni el Once Caldas fue tanto como dice la tabla de posiciones, ni el delantero Izquierdo, que es derecho aunque oficia por la izquierda, resultó determinante en juegos anteriores.
Volviendo al caso de Ánderson Plata, en el juego pasado con otro delantero acompañante como fue Fernando Uribe, nada se le vio, pero actuando en solitario y libertad absoluta fue lejos el mejor de Millonarios. Puede ser la costumbre que tiene de jugar así y con él se confirma que muchos delanteros se sienten cómodos en esa forma de actuar. Puede ser, habrá necesidad de verlo en próximos partidos.
Mientras en el campo de la adivinanza ya se veía al técnico Lillo arreglando maletas, apareció este salvavidas que le permite respirar. Sin embargo, nadie debe llamarse a engaño, este Millonarios tiene idea de cómo jugar defensivamente, donde es justo destacar las aparatosas entradas de Cadavid, aunque casi siempre oportunas. En la zona media tiene cómo jugar y recibir pautas orientadoras de Máyer Candelo. El problema radica en cómo desembocar hacia adelante. De los laterales, solamente Lewis Ochoa tiene claro el oficio, cuando pasa al ataque. El rompecocos está en cómo armar la delantera, con uno, con dos, con Polo, sin Uribe, sin Agudelo, con Plata, porque realmente al grupo ofensivo le falta jerarquía, peso y se palpa muy fácil desde afuera. Allí, creo, está el meollo del asunto. Lillo puede que permanezca un tiempo más, pues resultados como este ante Once Caldas lo pueden sostener. Si sigue, tendrá la obligación de hacer funcionar el equipo. Si lo reemplazan, quien llegue encontrará el mismo plantel y problema y las limitaciones ofensivas expuestas.