Por fin están apareciendo en este Mundial las selecciones que son. Primero, hay que señalar que, para consuelo de los árbitros nuestros, allá como acá, no ven, no tienen sentido común y los llamados jueces de línea son tan ciegos como los del torneo local.
Menos mal para los árbitros del domingo, tanto Alemania como Argentina fueron muy superiores a sus rivales y pudieron disimular los monumentales errores. El balón entró al arco alemán, medio metro al menos, y no dieron el empate inglés. Tévez estaba en posición adelantada y de ella sacó ventaja para el primer gol ante México. Así que Albert Duarte, Abraham González y tantos que se equivocan en nuestro medio, duerman tranquilos que no pasa nada… es de esperar sí que la Fifa ponga en remojo a las dos ternas para el trámite final…
Los alemanes y argentinos resultaron muy superiores a sus rivales de octavos. Los germanos contaron con una pareja contundente en ataque, Klose y Podolski. Metro que reciben de ventaja lo aprovechan y no dudan al momento de patear. Oezil y Lahm son fuertes en defensa y cuando pasan al ataque son temibles.
Los albicelestes, por su lado, sin contar con Messi en plenitud, encontraron en Carlos Tévez un rematador y luchador de área. Su golazo, el tercero al Conejo Pérez, entra en el rubro de los mejores de lo que lleva el Mundial. Higuaín sigue en lo suyo, es decir, esperando ocasión.
Como el destino es sarcástico, ahora jugarán gauchos y teutones, “mano a mano” en aquello de los regalos arbitrales. Ambos parecen haber encontrado la nómina ideal, disponen de goleadores y de sólidos esquemas defensivos.
A su vez, la selección uruguaya armó un equipo que casi memoriza ya sus movimientos, y lo que en principio parecía un desperdicio dejar a Forlán en plan de volante armador, resultó compensado por el olfato goleador de Luis Suárez. Los charrúas, quizás inferiores a Argentina y Alemania, se las arreglan con el temperamento de Lugano y la combatividad de Pérez, Arévalo y Maxi Pereira. Para vencerlos hay que superarlos en fuerza y espíritu de lucha.
Una de las dos, Brasil o Chile, quedará en el camino por decisión del reglamento. Por las lesiones y ausencias en Chile, los brasileños son los favoritos. Para justificarlo deberán contar con el ingenio de Robinho y de Kaká, quien al igual que Messi siguen sin responder a la condición de grandes jugadores.
Por encima de todo, ojalá cuatro selecciones suramericanas lleguen a los cuartos. Ya están Uruguay, Argentina y, necesariamente, por calendario una más. Los paraguayos sólo dependen de que su técnico Martino decida de una vez cuál es la pareja de ataque.
En los juegos de ayer se vivieron nueve goles en dos partidos, lo cual ilusiona a quienes comprendemos que el fútbol se gana con goles y no con posesión excesiva de pelota.