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Dos detalles

25 de octubre de 2008 - 10:00 p. m.

Por más que se diga de la frialdad de los jugadores profesionales para asimilar una derrota o celebrar un triunfo, es una de las características del momento, siempre surgen ejemplos o excepciones, si se quiere.

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El español, Joseba Etxeberria, quien lleva 13 años defendiendo al Bilbao, resolvió que tan pronto termine su contrato, jugará un año gratis, porque considera necesario un gesto de gratitud hacia un equipo que le dio todo. No se sabe si sus compañeros lo regañarán por regalar el trabajo o lo admirarán.

Otros casos similares aunque por distintas razones, fueron los protagonizados por Kiko Narváez, del Atlético de Madrid, que resultó lesionado y renunció a cobrar su salario anual de dos millones de euros, hasta tanto no se recupere.  Otro jugador del mismo equipo, Thiago Mota, sólo quiso cobrar proporcionalmente a los partidos que jugara. Fernando Redondo, estando en el Milan, renunció a parte de sus honorarios por las lesiones repetidas. Detalles inusuales. ¿Algún día veremos en Colombia este tipo de manifestaciones?

El segundo detalle está referido a Giovanni Moreno, quien de a poco viene alcanzando su mejor nivel de juego en Nacional. Su golazo ante el Quindío así lo señala. Pero vale la pena recordarle que los rivales le pegan sin consideración y hablo del Quindío, cuando entienden algunos movimientos más de burla que de juego. Hacer un túnel o un sombrerito en la mitad de la cancha, cuando se está ganando, debe ser aplaudido por los nostálgicos del fútbol, entre quienes me incluyo. Aunque a tantos metros del arco contrario, la interpretación es relativa. Si eso se hace en el área es un buen argumento para conseguir un gol. Lo otro deriva, como ocurrió, en una muestra de tarjeta amarilla que por supuesto debilita al jugador que la recibe. Moreno tiene las condiciones para ser un gran jugador, porque además posee remate en distancia, claridad para jugar hacia los costados y no sería justo que resultará lesionado.

Y unas últimas líneas de reconocimiento para Gabriel Camargo, quien lleva muchos años al frente del Deportes Tolima, líder sólido del rentado, con fútbol práctico y un técnico de bajo perfil como es Hernán Torres. Camargo, como fue en el pasado Guzmán Molina, resultó un dirigente perseverante y claro en sus propósitos.

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