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Es sólido

22 de abril de 2012 - 06:00 p. m.

Me había parecido muy cauteloso el líder Tolima cuando empató con Millos en Bogotá.

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Esperó más que atacar y se llevó su punto. Esta vez, en Barranquilla, ratificó su solidez defensiva, y eso que sus defensas centrales, Arrechea y Hurtado, vieron tarjetas amarillas. Pero sus laterales salen con seguridad hacia adelante. Tanto Vallejo como Noguera abren bien el campo y ayudan al solitario Ramírez, el goleador paraguayo. Pero el jugador clave en este momento es Cristian Marrugo, un jugador de ida y vuelta que pone ritmo y es vistoso en sus movimientos con balón. Es más, por momentos se excede en adornos que se le perdonan porque deben hacer parte de su pensamiento y estilo futbolístico.

Le ganó bien a Júnior y quedó próximo a certificar su clasificación para las finales. Es un equipo sólido, seguro, ajeno a compromisos de espectáculo e inclinado a conseguir solamente resultados, y por eso está ahí.

En este partido pude reconfirmar la excelente capacidad en cobro de tiros libres de Giovanny Hernández. Uno pegó en el vertical izquierdo, donde no iba a llegar Silva; el otro, casi similar y por encima de la barrera, no solamente fue gol sino que el arquero captó el destino, se percató de que no podía evitarlo y por ello ni se lanzó. Lo cierto es que para conseguir la efectividad de Hernández en esta clase de ejecuciones, se hace necesario ensayar una y otra vez, practicar mucho, pues es la única forma de aprender y pulir esa ventaja que muchas veces representa puntos. Es un mensaje para los jóvenes jugadores, quienes deben después de una practica oficial, invertir unos minutos en ese ejercicio. Es lo mismo que estudiar todas las noches para responder en un examen. Se aprende ensayando, casi que estudiando el tipo de curva que puede dársele en el golpe al balón.

No había vuelto a ver cómo un técnico en pleno juego le cobra a un jugador suyo un acto de desobediencia. Eso pasó con Hernán Torres y Javier Arizala. Por alguna razón, éste último iba por su costado y tiraba centro sin destino claro, y nadie de sus compañeros estaban en la zona para recibir. Tanto fue el regaño que se vio y se pudo traducir que su asistente Sierra, le solicitó calma. Para colmo de males de Arizala, por su lado salió el centro que concluyó en el gol de Hilton Murillo, y ahí mismo abandonó el terreno para ser relevado. Me imagino la ‘charla’ entre los dos después.

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