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Imprecisión

05 de junio de 2011 - 03:07 p. m.

Viendo por televisión el juego entre Millonarios y La Equidad Seguros, saqué una conclusión que ojalá sea tenida en cuenta por los técnicos, especialmente Richard Páez y por supuesto los jugadores.

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Se quiere jugar al pelotazo, para aprovechar la velocidad de Toloza y Preciado. Pero se hace bastante mal por la imprecisión de los pasadores o supuestos generadores de juego. Hubo dos movimientos tácticos que funcionaron. Tres volantes de apoyo y creación: Candelo, Ómar Rodríguez y Tancredi. Ninguno de los tres pudo localizar con pases largos a sus delanteros. Rodríguez consiguió un excelente gol de tiro libre, pero al igual que Candelo y Tancredi, hizo pausas para después fallar en el pase esperado.

Después, Millonarios resolvió contar con tres delanteros, ingresó Carpintero, oportuno cabeceador, quien quedo huérfano de centros, pues los laterales azules casi nunca ganaron el fondo del terreno. Así que ni tres volantes de la llamada creación de juego ni los tres delanteros pudieron aclarar el panorama ante un grupo defensivo bien organizado de La Equidad, donde Canchila exhibió progresos técnicos, adornado sí con tarjeta amarilla.

La Equidad tuvo a Javier Araújo como el delantero suelto, alegre, quien más preocupó y hostigó la defensa azul. Fue para mí el jugador clave del equipo de Alexis García. Nunca en Millonarios se dieron cuenta del papel de este jugador.

Ciertamente, en el llamado fútbol claro La Equidad fue superior a Millonarios y estuvo a punto de ganar el juego, a no ser por el error de apreciación, para mí, de Óscar Julián, quien de paso demostró que los árbitros en el primero y en el último juego que dirijan siempre cometerán equivocaciones.

Lo que no sabíamos, quienes lo vimos, fue el espíritu de boxeador de John Cano de La Equidad. Le aplicó a espaldas del árbitro, y con alevosía y mala intención, una trompada por la espalda y buscando la cabeza de Mosquera, de Millos. Cano no calculó la lesión que pudo haber resultado de su gesto descarado y cobarde. Debería saber que para boxear se debe pelear de frente y él tiene físico para una categoría liviana, donde bien podría descubrir otra profesión.

La imprecisión en los pases —el miércoles hay que hacer la estadística— fue el detalle más desalentador para quienes apreciamos el fútbol bien jugado. Millos, que recuperó a su afición, que regresó a sus mejores épocas con pasión desbordada, debe encontrar otra manera de jugar, sin afán, con pases más cortos y seguros. En eso recordé a Carlos Ángel López, parecido en movimientos a Máyer Candelo. La diferencia está en que López siempre surtía de pelotazos oportunos y sorpresivos y sus delanteros veloces lo aprovechaban.

En el próximo partido, La Equidad, más sólido, más claro en plan defensivo y con Araújo y Polo, puede superar a Millos, si éste no reflexionan acerca de la forma de jugar tan previsible.

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