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La copa rota y Perdomo

03 de junio de 2017 - 05:53 p. m.

La copa rota es en la vida musical nuestra un tema que en su momento popularizó Alci Acosta. Y, apelando a la canción, es la mejor manera de identificar el paso melancólico de cinco equipos colombiano por el certamen de este año.

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En la primeras de cambio, frase común, quedaron Millonarios y Júnior. Se esperaba mucho más de Nacional, campeón vigente, y de los independientes, Medellín y Santa Fe. Pues bien, con un sencillo ejercicio matemático  se refleja la pobreza de las tres campañas. Cada uno disputó seis partidos, lo que significaba pelear por 18 puntos. Entre los tres jugaron 18 partidos, para una posibilidad limpia de 54 puntos. Nacional obtuvo seis, Medellín nueve   y Santa Fe ocho. En total lograron 23 puntos. Es decir, casi el 43%, cifra condenatoria para los nuestros. 

Ninguno de los clasificados a siguiente ronda llegó a los 18 puntos. pero River Plate, Palmeiras, Atlético Mineiro, Lanús y Gremio alcanzaron 13 cada uno, es decir 72%.

Para no enredar con cifras, los mejores  arribaron a la meta con  el 72%. los equipos colombianos se quedaron en 43%.

Las cifras no mienten, pero la preocupación radica en conocer las causas de esta debacle. El premio de consolación, pasar a la Copa Sudamericana, lo tendrán Santa Fe, Medellín y Júnior. Veremos si la lección quedó aprendida y ponen orden, claridad en el juego y ganas de figurar. No solamente recibir los estímulos económicos de la Conmebol.

La gran pregunta que me queda es esta: ¿Los equipos colombianos no son capaces de sostener el plan de jugar cada tres días para atender los dos frentes, el local y el suramericano?  O sus nóminas numerosas solo son eso, muchos jugadores y pocos con  categoría? Por ahora a seguir disfrutando de Alci y su Copa Rota.

Otro que también casi rompe la Copa Águila fue el señor Jorge Perdomo, quien parece tener más intereses políticos y de  complacencia a terceros. Se sabía y acá en El Espectador había advertido sobre las necesidades para mejorar el comportamiento del público en estadios. Dimayor convocó a una asamblea para tratar el preocupante tema. Al final, como tantas soluciones colombianas, que sí pero no Hablaron, nombraron unas comisiones, de por sí inoperantes, por el número de miembros y «que más adelante veremos». Metieron tutela y desbarataron ese adefesio de normas contra Cali y clausuraron la imagen de Tv., con pérdidas para Dimayor, Win y sus socios. Así,  trayendo el refrán acostumbrado, «vendieron el sofá » seguirán en otra cama.

Mientras no tengan los estadios cámaras de vigilancia y métodos para control de ingreso de espectadores ,será tiempo perdido. Y el riesgo continuará. Atajar la violencia no es fácil, llámese rural, intrafamiliar, feminicidio o estertores de guerrilla. El fútbol no es la excepción.

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