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La final…

18 de diciembre de 2010 - 08:59 p. m.

No es necesario echarle más leña al fogón. Ya el Once Caldas aseguró la desconfianza que produce la presencia de Óscar Julián Ruiz como árbitro en sus presentaciones.

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Ya el Tolima dejó constancia de la incomodidad que le crea Roldán como juez. Así, pues, que el asunto está empatado en ese rubro.

Creo que Ruiz sancionó correctamente los dos penaltis en Ibagué, expulsó como correspondía a Arias, le perdonó la amarilla a Henríquez por cruce sin balón a Diego Chará y quizá se equivocó o lo hizo equivocar su asistente en la acción del autogol de Henríquez por un fuera de lugar de Perlaza o de Medina. Le faltó ser más riguroso con el histriónico Osorio.

En la victoria tolimense se vieron las ganas y la lucha, condiciones claras en el Tolima y la soledad para jugar de Dayro Moreno en el Caldas. Por eso la presencia de Mena y Micolta parecía esconder la necesidad de asistencia para Moreno o al menos distracción en los zagueros del Tolima para ofrecer libertad de acción a Dayro.

Hoy el Caldas llega como favorito. Sus delanteros tendrán la clave y la presión de su público se hará sentir. Por encima de esos factores, el equipo posee más noción de juego asociado que el Tolima. Su lateral Núñez parece pieza clave en el aprovechamiento de Moreno y Uribe, porque sabe sacar pelotazos cruzados y en profundidad, mientras Gerardo Vallejo, también lateral, está más inclinado a subir y jugar corto, pero en ambos jugadores debe estar una de las razones de éxito.

Además, los candidatos a la NFL, según el folclórico anuncio de Osorio, deben ser Marangoni y Valencia, ambos dueños de excelente remate en los tiros libres. Hay que recordarle a Osorio que los goles conseguidos así, también valen.

Ignorando a los árbitros, los dos equipos son los mejores del año y los números avalan sus campañas. Estilos diferentes, teniendo más fútbol en el sentido clásico de la palabra Caldas, mientras Tolima llega con la ventaja de estar sin la presión de ir a la Libertadores, cupo ya conseguido. Pareciera infantil decirlo, pero que gane el mejor y ojalá mañana no se oigan esas declaraciones destempladas y amagos de lloriqueo, cuando el país vive una situación, por el invierno, esa sí para llorar.

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