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Lo mismo

14 de febrero de 2009 - 01:59 a. m.

La selección de Colombia, como era apenas obvio, le ganó a Haití, con dos goles conseguidos por los volantes Marín y Macnelly.

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El problema, sin embargo, persiste en el funcionamiento del grupo, porque de los cuatro delanteros utilizados, escasamente Rodallega, en una acrobática jugada, llevó el peligro al arquerito haitiano. Por ahora seguimos en las mismas. Es decir, tenemos posesión de pelota, pero carecemos de posición ofensiva. Falcao y Wason nada aportaron, menos aún cuando los escasos centros para buscar en el juego aéreo una posibilidad quedaron limitados a los tiros de esquina.

Marín, el mejor para mí en el juego por su entrega, la forma inteligente como siempre le ofreció salida a Armero por su sector y ni hablar del tiro libre, al igual que Fabián Vargas, se quedaron con el mayor reconocimiento.

Continuamos sufriendo porque para ganar partidos el gol vale de quien lo haga, incluyendo un autogol del contrario si se da. Pero bueno sería averiguar cómo aprovechar a los delanteros, quienes se destacan en sus equipos del exterior, mientras pasan inadvertidos en la selección. Ni en las pocas intenciones de asociación con los volantes pudieron funcionar. Del arco hasta el volante de enganche, esta vez Macnelly, se ve una buena alineación. El problema está arriba. Ni siquiera Darwin Quintero pudo superar con amagues y movimientos cortos a los haitianos.

En el Sub 20 Lara aconsejaba a Silva. En la eliminatoria, Silva aconseja a Lara. Algo debe estar fallando en ese sentido. Los consejos generalmente van referidos a los cambios, y esta vez, como tantas otras, no trajeron luz al planteamiento de juego. Es increíble que teniendo buenos jugadores no se pueda armar un equipo combativo.

Cuando pitaron el penalti a favor del visitante me acordé de Nazarit, el juvenil. No se le puede pegar al balón de manera tan ingenua como lo realizó el portero de Haití. Es decir, estuvieron para empatar sin hacer mayores méritos y no lo aprovecharon.

La selección continúa mostrando lo mismo. Siempre quedan en deuda los goleadores, los de arriba, quienes deben inquietar y provocar situaciones de gol. Y ya vienen los dos juegos de la eliminatoria y allí las exigencias serán mayores, pero el compromiso de los delanteros debe también ser superior.

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