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Lo que vi

09 de febrero de 2009 - 08:30 p. m.

Depender de terceros nunca fue bueno, ni resulta en este tipo de clasificación para un Mundial. Muchos de estos jugadores se perdieron la opción de ir a Egipto, así conserven la esperanza de un Mundial de mayores.

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Claro que algunos de los muchachos dejaron constancia de su capacidad como Cuesta, Pertuz, Díaz y Cristian Mejía, quien fue el causante de faltas dentro del área que derivaron en penalti.

No es necesario dramatizar, aunque como gran reflexión debe quedar para los equipos profesionales de A y B, el saber realizar torneos de esta categoría, que bien pudieran servir de preliminares de los profesionales, para que el cuerpo técnico, los aficionados, vayan sacando conclusiones sobre el real potencial de sus jugadores y, de paso, éstos vayan acostumbrando el oído a los aplausos y a las críticas.

Lo que sí resulta incómodo es la presencia y presión de tanto empresario ‘paracaidista’ que ilusiona a los futbolistas y complica a los técnicos.

Vi cómo los equipos en esta primera fecha del rentado acusaron deficiencias físicas y carencia de fundamentos. Partido más lento, sin ritmo, el que protagonizaron Huila-Chicó. Otros como Millos, capaz de jugar con concentración y acierto el primer tiempo, se cae inexplicablemente en la complementaria. Parece un síndrome difícil de erradicar, aquel de lograr una ventaja y después confundirse en planes defensivos. Ya pasó con la juvenil en Venezuela, que puesta en ventaja, no sabía qué hacer para mantenerla.

Quizás los mismos jugadores sean traicionados por el nerviosismo y, sin pensarlo, deciden atrincherarse para garantizar el triunfo, cosa que casi siempre termina en derrota.

Santa Fe no cambió mucho respecto al año pasado. Ganar por la mínima diferencia es válido, aunque es de esperar más volumen de juego.

Vi el golazo de Roberto Polo, el de Bolívar del Tolima, el de Néider, y al árbitro del Pereira-Caldas, dejando que jugadores le ‘mamen gallo’, pues dos veces él mismo debió ir por el balón a colocarlo para reiniciar el juego. En eso, sigue faltando viveza a quienes pitan. Pero comenzó el baile y las orquestas, aún desafinadas, están en obligación de ir mejorando.

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