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Lo que vi…

22 de febrero de 2010 - 08:37 p. m.

Es evidente que los chispazos, los intentos de jugadas acrobáticas, la decisión de Giovanny Moreno lo llevan a ser calificado en este momento como el jugador más desequilibrante, porque en la victoria ajustada de Nacional, si no es por su arranque por zona derecha, el partido hubiese seguido parejo. Por supuesto que al Júnior las ausencias de Casanova, Conejo Jaramillo y sobre todo Giovanny Hernández, que dígase lo que se diga, pesa en el funcionamiento del equipo.

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Volviendo al caso de Moreno, quien habitualmente lo retiran al menos dos veces en camilla, por partido, va camino de ser quien proporciona los puntos. Está muy por encima de Jairo Patiño, quien no despega, mientras la delantera sólo cuenta con Stalin Mota, quien comprende el juego de Moreno, quien puede ser tildado de individualista, pero con la condición de ser atrevido.

En la victoria de Nacional, el juez Niño, parece buen señor, tuvo como auxiliares a tres jugadores, sin que él los pidiera. El citado Patiño, Amaya y Víctor Cortez, quienes se dedicaron a presionarlo para que mostrara tarjetas a sus contrarios. Y eso que el juez echó a tres jugadores y al técnico Umaña. Ni hablar de la cantidad de amarillas, varias de ellas inmerecidas, porque el árbitro debe tener presente que el fútbol es juego de contacto y choque y no todas las faltas llegan precedidas de mala intención.

Lo que sí es criticable es el caso de Andrés Orozco. Metió un codazo en el rostro a Martín Arzuaga, visto por el juez, los espectadores presentes y repetida la acción en televisión varias veces, salió vociferando, poniendo al público en contra de la decisión en clara provocación de violencia. Quizás Orozco haya visto la jugada después, lo que no puede él, ni ningún jugador es decirse mentiras a sí mismo. Sobre este punto, curiosamente los centrales de Nacional, Orozco, Moreno y Mosquera y eso sin recordar a Mendoza, ven la tarjeta roja con mucha facilidad, porque consideran que en el fútbol de defensa, lo prioritario es pegar y no jugar. Allí el técnico Cabrero debe establecer con claridad qué espera de ellos.

Es de reconocer la tarea del Real Cartagena. Con dos delanteros veteranos como son Néstor Salazar y Milton Rodríguez y un arquero ya de recorrido como Juan Carlos Henao están ofreciendo un rendimiento excepcional. Su técnico consiguió sacar provecho de ellos y arroparlos con una serie de jugadores casi desconocidos pero con ambición. Eso se consigue, porque se vio al técnico Huber Bodhert haciendo una especie de charla en círculo con sus dirigidos, porque es claro que la compenetración y el compromiso de los mismos jugadores con una meta se va logrando a través de las charlas y el trabajo. Sobre esta palabra, muchos son los técnicos que recalcan la necesidad de seguir trabajando. También existe la obligación de hablar, conversar, oír a los jugadores, porque ellos finalmente son quienes deciden en el terreno, así el estratega casi siempre pague el precio alto en las derrotas.

Medellín continúa demostrando continuidad en el juego y en los resultados, mientras Millonarios poco a poco y sin figuras rutilantes va empezando a jugar con seriedad. Puede perder como pasó recientemente o ganar como lo hizo ante el Cúcuta, intentando jugar asociadamente. Si no hay más jugadores de talento, pues se hace necesario aprovechar las oportunidades.

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