Por alguna razón muy especial y desconocida, Háyder Palacio, del Júnior, había pronosticado, y con mucha anticipación, que los finalistas del semestre serían su equipo y La Equidad. Acertó y sabiendo que cerrará en el Metropolitano la pequeña serie, quizás siga optimista.
Los dos equipos de mayor regularidad, Tolima y DIM, fueron eliminados ante su público por cuestiones inexplicables. Tolima, que conocía a La Equidad como equipo ordenado y difícil de superar cuando oficia como visitante, se resignó a ir al punto penal, aunque animados por la calidad de sus goleadores. Pero ni Marangoni, que consigue golazos a distancia, pudo, y menos Arizala y Medina. Nadie podía suponer que estos, no digo especialistas, pero sí contundentes para definir, fallaran como lo hicieron y dejaran ir entre los dedos la clasificación.
Los del Júnior con buena ventaja acompañaron en el desespero al Medellín, equipo convertido últimamente en alineación previsible. Siempre sale Tressor y entra Barahona. Y termina buscando un gol salvador en Luis Carlos Arias. César Valoyes, en vista del desperdicio continuo de Arias, el paraguayo Giménez y el indeciso Felipe Pardo. El DIM estuvo apegado a aquella reflexión que no es tan cierta, la que asegura que en los equipos no hay titulares ni suplentes. Es mentira piadosa, los titulares siempre están por encima de los suplentes y éstos en algún momento pueden ayudar, sin que se vuelva costumbre estar apelando a ellos. Interpretaría estas decisiones de Leonel Álvarez como muestra fehaciente de no haber encontrado la formación ideal.
Júnior, sin afán, con cautela y teniendo en su joven arquero Carlos Rodríguez, hombre seguro y con suerte, un obstáculo grande para los rojos, se quedó con el tiquete para la final.
El esfuerzo de Tolima y Medellín a lo largo de 18 jornadas no alcanzó compensación en la serie corta, que a propósito resultó, por fuerza mayor y petición de Fifa, un grato experimento. Lo ideal no es dilatar con cuadrangulares, hexagonales e inventos parecidos un campeonato. Es más, en México, y me parece mandado a recoger, resolvieron disputar la final Toluca y Santos, en dos partidos de 90 minutos y un tiempo adicional de 30, para derivar todo en la pena máxima, convocada como juez de una contienda. En ese sentido, estamos mejor. Primero contra cuarto y segundo contra tercero, y por lo visto hay justicia, porque el primero pudo superar al cuarto y el segundo al tercero, con lo cual se patenta equilibrio.
Sin drama, sin angustia, quedaron por fuera Tolima y DIM y en cambio La Equidad y Júnior, con más regularidad en el último tramo, pelearan por el título. Sherman Cárdenas, Giovanni Hernández, Carlos Bacca y Carlos Rentería resultaron los mejores valores individuales y con peso determinante a la hora de los resultados.