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Lo que vi

29 de mayo de 2010 - 08:56 p. m.

Nadie se llama a engaño en los dos juegos de la semana que tenían interés. Resultaron previsibles, quizás no tanto por los marcadores en sí, sino por la manera de jugar los equipos.

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En Bogotá, para comenzar, Equidad siempre resultó difícil rival para Júnior y las estadísticas lo exhiben como superior en casa. En El Campín, con una gran entrada, desorden, problemas con boletería y el hurto de celulares a la orden de la noche, los aseguradores supieron imponer las condiciones de juego en el primer tiempo. A falta de Sherman Cárdenas, bueno fue el peruano Renzo Sheput, quien ratificó el acierto que significó su vinculación a nuestro fútbol.

En el segundo tiempo, después de ver la superioridad del equipo bogotano, Diego Umaña logró, con el ingreso de Víctor Cortés y Carlos Bacca, darle otra fisonomía más agresiva a su equipo y equilibró por momentos el partido.

Seguramente el uno a cero es poco para Equidad y resulta un marcador remontable para Júnior, que en el Metropolitano tiene no solamente el respaldo de su público, sino la contundencia como local, certificada por la estadística este año. La única razón para los capitalinos es jugar en un plan conservador, que lo saben ejercer, apostándole todo al solitario Carlos Rentería. Veo a Júnior con más opciones de título porque con Jossymar Gómez, Giovanni Hernández, Cortés y Bacca, puede organizar un ataque mas contundente.

De otra parte, nadie podía esperar a una selección de Colombia muy diferente a la que hemos venido observando en los últimos años. Haber perdido con el modesto seleccionado sudafricano, ni quita ni pone. Más bien sí me quedó una reflexión de cara a la conformación del plantel nacional para la Copa América del año entrante.

En el sector defensivo, es necesario saber si van a salir al ataque con sincronización o Camilo Zúñiga será el responsable de ir a apoyar en ofensiva. Desde el arquero David Ospina hasta la primera línea de volantes hay material disponible en cuanto a jugadores.

Me gustó ver cómo Giovanni Moreno, con sus zancadas y la costumbre de pisar o jalar el balón, puede liberar a los dos delanteros. Sé que le falta tener más sentido de asociación o hacer bien la penúltima jugada, pero si Hernán Darío Gómez consigue integrar un ataque donde los jugadores sean aprovechados por el volante de Nacional, tendríamos un luz de esperanza sobre mejores épocas por venir.

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