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Lo que vi…

26 de julio de 2010 - 09:52 p. m.

No es ninguna dolorosa realidad en nuestro fútbol, pero es una realidad, y es que existen pocos jugadores capaces de marcar diferencia en sus equipos y en el torneo joven que estamos viviendo. Y voy a citar ejemplos de jugadores que vi en el fin de semana que ratifican lo señalado.

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Néider Morantes es de lejos no solamente el conductor del Envigado, sino un jugador con gran capacidad para leer el partido y ejecutar, como lo hizo con un estupendo tiro libre que fue la ventaja parcial de su equipo. Sus compañeros lo buscan y casi siempre lo encuentran libre para recibir y preciso para entregar el balón. La experiencia le viene con los años y le gusta jugar. Por supuesto que el Envigado tiene la gran ventaja de no sentir presiones externas. No figura como favorito, su escasa afición lo aplaude por el solo hecho de estar en el baile profesional y, por lo pronto, la sombra del descenso no es mortificante.

Dayro Moreno, en Once Caldas, aprendió a jugar más en la mitad que ubicado bien arriba. Tiene panorama y velocidad para pasar al ataque cuando se requiere y de paso construye jugadas de contragolpe, como la que significó la victoria ante Envigado.

Sherman Cárdenas, de La Equidad, con una contextura física livianita, sabe manejar la pelota, conoce la importancia de hacer la pausa, en medio del vértigo de algunos de los jugadores, y unido al empuje y fortaleza de Viáfara, lograron vencer al Júnior, que de paso extrañó la presencia de Giovanni Hernández. Cuando ‘El Príncipe’ está, el asunto es diferente, porque muchos jugadores se encartan con la pelota.

En Millonarios, que aún está biche, hay dos jugadores que bien podrían marcar diferencia en el futuro. Hablo de los volantes Ómar Rodríguez, el zurdo, y Ómar Vásquez. Ellos insinúan condiciones, saben manejar el balón y requieren tener más confianza en sí mismos.

Castillo, en el Cali, cuando arranca por la izquierda, pegado a la raya, y ya le vi dos partidos, tiene atrevimiento, desborda y no se desorienta justamente por la amistad con las rayas, la lateral y la del fondo. Es una figura individualista y como tal, corre el riesgo de desaparecer por momentos en el partido.

Ómar Pérez, de quien siempre se dudó por una vieja lesión de rodilla, es capaz, y así lo hizo en Girardot, de atemperar el juego de Mario González, Alejandro Bernal y en general la camada de nuevos jugadores cardenales. Se las arregla para estar bien ubicado en el terreno y es fino para el pase-gol o para acompañar como en el segundo gol cardenal.

Sin haber visto aún todos los equipos, Néider Morantes, Dayro Moreno, Giovanni Hernández, Ómar Pérez y Sherman Cárdenas marcan diferencia y sus equipos en gran parte dependen de ellos. Son pocos, pero los hay. Espero ver más jugadores con esas características.

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