El Once Caldas sudó la gota gorda para vencer al Medellín, que en el segundo tiempo y ante la flojedad en las manos de Neco Martínez, estuvo acariciando el empate, que finalmente no se dio.
Comenzó con suficiencia el equipo caldista y a los 20 minutos ya localizaba un 2-0, que auguraba una goleada ante una defensa del DIM llena de zozobra por la desconfianza que generaba su arquero, que no salió a tiempo en el primer gol de Diego Maya y regaló un rebote aprovechado por Castrillón para el segundo.
El DIM, que acusó la falta de Choronta y Juan David Valencia, el primero por la salida clara que da al juego y la pausa que maneja, y el segundo porque sabe pasar con seguridad a zona de ataque, se las arregló para ir de a poco cercando a los caldista. En ese sentido, Leal y Arias condujeron al control del equipo, que descontó en una jugada ingenua del sistema defensivo aunque oportunamente usufructuada por Arzuaga y después por Arias.
El segundo tiempo fue de control del DIM, con ganas, peleando por el empate, a sabiendas de que la derrota lo deja mal perfilado para llegar a las finales. En los restantes 15 puntos, tendría que conseguir 12 para estar en la cuota inferior de 27 puntos y así calificar. Tarea bravísima. Sé del ambiente que rodea al Panzer Carvajal, obligado a repetir las ejecutorias de Leonel Álvarez.
Al Once no le funcionó esta vez Dayro Moreno. Hubo un sólo detalle que retrató el momento en este partido del goleador. Quiso hacer un remate al arco y salió desviado, inmediatamente hizo señas para cambiar de guayos, como si después de 20 minutos éstos fueran los culpables. Ni con los de color blanco ni con los amarillos pudo repetir las actuaciones de otras jornadas.
El líder Santa Fe no perdió tal referencia después de su caída en Armenia ante el Quindío. Pocos equipos del momento podrán superar en velocidad a los cafeteros. Esa quizá fue la principal razón de su victoria. Supieron cerrar el camino a Otálvaro, quien venía siendo una carta importante en la campaña. Sabe arrancar, amagar y llegar a la línea del fondo adversaria. Esta vez le bloquearon la subida y su comunicación con Anchico. Además la pareja de zagueros centrales verdes supo anticipar siempre a Salazar, a Rodas y se plantó a disputar todo a Nazarit.
Santa Fe dispone de un grupo de delanteros que no aciertan, por eso los citados ni aparecieron ante el arquero quindiano. Bastaría recalcar que los dos goles santafereños fueron conseguidos por volantes, Quintero y Bernal, como haciendo énfasis en la inefectividad de los delanteros. Para colmo de ironías, Léider Preciado, figura preciada en la familia cardenal, marcó de cabeza ante una reacción tardía de Agustín Julio, quien además fue sorprendido por un golazo de Hilton Murillo.