Santa Fe está cumpliendo la tarea ideal de ganar puntos. Cuando es local, se queda con los tres y de visitante trae uno.
De allí, las siete unidades conseguidas en la primera vuelta, recordando la ventaja que supone enfrentar a Equidad tanto en Techo como en El Campín. Así el panorama para la segunda vuelta es de superoptimismo, porque sólo tendrá que salir de Bogotá a devolver la visita del Huila y si continúa la operación de puntaje señalada, estará en la final seguramente.
Le ganó al Huila cuando la sentencia arbitral se acercaba, gracias a un balón regalado por Luis Fernández a Nazarit, quien continúa amortizando su préstamo o su pase definitivo con goles valiosos. No le resultó fácil el juego a Santa Fe y fue evidente el cansancio de varios jugadores, exigidos por un calendario de tres partidos en ocho días. Por supuesto que a la larga dosificar energías en el próximo juego será definitivo para el equipo, que debe recuperar a sus volantes de primera línea, Torres y Bernal, especialmente este último, constituido en grata revelación.
Exigirle al equipo que actúe siempre con solvencia es complicado, porque es necesario tener en cuenta lo que hace el contrario y en ese sentido Huila, por pasajes, estuvo justificando el empate. Lo que sí tiene Santa Fe es la herencia de luchar y no dar por perdido el balón ni reflejar angustias.
Vi al Tolima arrastrando una curiosa enfermedad. Perdió cuatro puntos en Ibagué. Menos mal había ganado en Neiva y al menos los cinco puntos lo mantienen con esperanza y cerca de Santa Fe, aunque los tolimenses saben que en Bogotá se juegan todas sus cartas. Me pareció cansado en general el grupo de jugadores con influencia. Gerardo Vallejo olvidó sus excursiones casi que permanentes al ataque por su costado. Diego Chará por ráfagas y sin continuidad, ignoro el papel que cumplió en los días de la Copa Sudamericana. Marangoni casi sin movilidad y sin poder localizar un tiro libre salvador. Sólo Medina continúa respondiendo a su capacidad goleadora, porque Perlaza, sin pique ni facilidad para superar por su lateral, tampoco colaboró en el intento de ganar.
Sin que los dos juegos hayan constituido una lección de jugar bien, Santa Fe apelando a otras herramientas está ganando confianza, puntos y fraguando una esperanza de llegar a la final.