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Lo que vi

13 de febrero de 2011 - 10:00 p. m.

Entre viernes y sábado vi los tres partidos ofrecidos en el servicio de televisión nacional. A este propósito, los hinchas van cambiando en sus apreciaciones.

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Antes recibía críticas por no asistir al estadio. Hoy en día uno de los temas preferidos de los seguidores del fútbol es averiguar cuántos partidos ve uno en el fin de semana. Justamente en una charla con Mauricio Vargas, reconocido periodista y columnista de El Tiempo, me contaba de sus preferencias y señalaba ver al menos seis partidos fijos, donde no faltaban dos de España, otro par de Inglaterra y, por supuesto, incluía los nuestros.


Por razones personales, temor a las agresiones verbales o físicas, pereza al maltrato o incomodidades, deja uno de ir al estadio en Colombia. Pero igual no se deja de ver el balompié nacional y disfrutar de la oferta televisiva. Eso sí, sin volumen para no condicionar ni alterar la opinión personal.


Pues bien, Júnior, Nacional, Caldas, Tolima, Equidad y Cali me dejaron esta impresión. A excepción del equipo blanco de Manizales, que no ha sufrido mella en su estructura, los demás equipos están aún lejos de ser formaciones compactas y ordenadas.


El equipo rojiblanco de Barranquilla, por ejemplo, no exhibe solidez defensiva y ante el vinotinto varias veces su fondo lució desordenado, dejando boquetes en la zona de los zagueros centrales. Los laterales, especialmente Sergio Otátalvaro, dieron a entender querer recuperar el nivel de su paso por Santa Fe. Giovanni Hernández no está rindindiendo lo que se espera de él y en cambio la pareja Carlos Badca-Luis Páez tuvo movimientos de asociación que hacen pensar en algo serio.


Los tres goles hasta ahora del Tiburón fueron conseguidos por ellos, aunque el colectivo como tal no pasa la prueba y algo similar aprecié en Nacional. Macnelly Torres está en una zona mental intrascendente. Él, quien por condiciones y características es un buen pasador de balón, no comprende los movimientos de sus delanteros y sólo Dorlan Pabón y Jairo Patiño lo intentan por momentos.


Al Cali lo vi bastante flojo en el Palogrande. Sin la influencia de Gabriel Fernández, quien junto a Jonathan Álvarez son los llamados a marcar diferencia. Siempre fue válido en el fútbol aquello de armar a los equipos de atrás hacia delante y ahí precisamente radica el problema de Nacional, Júnior y el conjunto azucarero.


Con nuevos arqueros (Víctor Centurión en el Cali y Sebastián Viera en los tres palos barranquilleros), así como nuevos zagueros en las tres alineaciones, los equipos no despegan, lucen desequilibrados y será cuestión de esperar unas cuantas fechas y repetir y repetir los movimientos defensivos hasta el cansancio.


Tolima y Equidad conservan sus estilos y maneras de jugar. Al primero lo noté algo cansado y pensando en su próximo compromiso de Libertadores. En ese aspecto, haber limitado a 25 jugadores los planteles profesionales no es la mejor recomendación para atender dos obligaciones simultáneas.

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Finalmente, hablando de Júnior y como ya el asunto pasa de castaño a oscuro, sería saludable conocer los contratos publicitarios firmados en 2006 entre Harinera del Valle y el equipo rojiblanco. Valores, fechas y firmas. Seguir hablando bobadas sobre el asunto es ir “matando” el interés de patrocinadores y habla muy mal de la dirigencia juniorista.


Si el compromiso está firmado, se cumple o se llega a una conciliación para desbaratarlo, y se les avisa a o otros interesados en la publicidad. Punto.


 

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